Muere una niña de 10 años por una ameba que come cerebros tras jugar en una piscina

Una tragedia ha sacudido a la familia de Stefanía Villamizar González, una niña colombiana de 10 años que falleció el pasado 3 de julio a causa de una infección cerebral provocada por una ameba que contrajo en una piscina.

Stefanía era una talentosa bailarina que soñaba con ser gimnasta y que practicaba también tenis y patinaje. Su pasión por el baile la llevó a participar en varios concursos y espectáculos, donde demostró su gracia y su habilidad.

Su vida se truncó cuando, durante unas vacaciones con su familia en junio, jugó en una piscina de un hotel en el municipio de La Tebaida, en el departamento de Quindío. Allí, según cree su madre, Tatiana González, se introdujo por la nariz de la niña el agua contaminada con la ameba Naegleria fowleri, también conocida como “ameba devoradora de cerebros”.

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Esta ameba es un microorganismo que vive en aguas dulces cálidas y que puede causar una enfermedad llamada meningoencefalitis amebiana primaria, que afecta al sistema nervioso central y que tiene una tasa de mortalidad del 97 por ciento.

Los síntomas de la infección suelen aparecer entre uno y nueve días después de la exposición al agua infectada y pueden incluir dolor de cabeza, fiebre, náuseas, vómitos, rigidez de cuello, confusión, alucinaciones, convulsiones y coma.

Eso fue lo que le ocurrió a la niña, que tras regresar de sus vacaciones empezó a sentirse mal y a presentar dolor de oído, fiebre y vómitos. Aunque al principio pareció mejorar, dos semanas después sufrió una crisis convulsiva y fue trasladada de urgencia al hospital San Juan de Dios de Armenia, donde le diagnosticaron la infección por la ameba.

Los médicos intentaron salvarle la vida a la niña con un tratamiento experimental a base de un medicamento antiparasitario llamado miltefosina, que se ha usado con éxito en algunos casos en Estados Unidos. Sin embargo, el estado de Stefanía se deterioró rápidamente y entró en coma. Una semana después, el 3 de julio, falleció.

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Su madre, Tatiana, ha querido compartir su historia para alertar a otras familias sobre el peligro de esta ameba y para pedir que se refuercen las medidas de higiene y seguridad en las piscinas y otros lugares de recreación acuática.

El director de operaciones del hotel donde se alojó la familia de Stefanía, Carlos Alberto Gómez, expresó su pesar por lo ocurrido y aseguró que el establecimiento cumple con todas las normas sanitarias y que se realizan controles periódicos de la calidad del agua. También dijo que colaborará con las autoridades para esclarecer el caso.

La ameba Naegleria fowleri es muy rara y no se transmite de persona a persona ni por beber agua contaminada. Solo puede infectar al ser humano si entra por la nariz y llega al cerebro, como ocurrió en el caso de esta pequeña niña.

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