La Premier League se aprieta el cinturón

Tras 18 días de mercado, la Premier League apenas se ha dejado 31 millones de libras en fichajes y 25 de ellos los ha puesto el Tottenham Hotspur para traerse a Radu Dragusín. Está siendo un mercado invernal lento, en especial en comparación a hace un año, cuando los clubes ingleses desembolsaron más de 800 millones, y las amenazas de sanciones, el descenso obvio de tres equipos y la desbandada de Arabia Saudí está jugando un papel clave en ello.

Los clubes de la Premier League han dejado de lado los grandes gastos del pasado en una ventana invernal mucho más austera y en la que se buscan más cesiones como oportunidades de mercado.

El año pasado, entre los 20 clubes se gastaron 800 millones de libras (740 millones de euros), liderados por el Chelsea que se dejó 300 millones en jugadores como Mykhailo Mudryk (88 millones), Enzo Fernández (108 millones), Benoit Badiashile (35 millones) y Noni Madueke (29 millones). En esa ventana, el Southampton pagó 63 millones, el Arsenal, 60 millones, y el Bournemouth 56.

Esta temporada, el gasto lo lidera el Tottenham con el fichaje de Dragusin y el resto lo completan cesiones e incorporaciones menores.

La principal razón para esta austeridad es el miedo que ha metido la Premier League con sus denuncias a los clubes que superan el gasto permitido. La competición deja que se presenten pérdidas de 105 millones de libras a tres años y cuando esto se supera, se pueden enfrentar a sanciones económicas y deportivas. Tras 32 años de Premier League, el Everton, el pasado noviembre, recibió una penalización de 10 puntos por declarar pérdidas de 124,5 millones en la temporada 2021-2022.

Fue la sanción más grande en la historia de la liga, superando a la que recibió el Portsmouth en la 2009-2010 por declararse en bancarrota, y puede no ser la única, porque esta semana la Premier League anunció nuevas acusaciones a Everton y Nottingham Forest por el mismo motivo, superar el límite de pérdidas.

Todo esto, mientras investiga al Chelsea, por fichajes fraudulentos durante la época de Romand Abramovich, y acusa al Manchester City de 115 irregularidades financieras.

A falta de que se actualice la regla de ingresos y sostenibilidad de la Premier League, que data de febrero de 2013, los clubes tienen miedo a gastar más de lo debido y por ello se están frenando. Un caso claro es el del Chelsea, que quiere y necesita un delantero, pero que para poder acometer cualquier fichaje debería dejar salir a Conor Gallagher o Armando Broja. Ni siquiera una cesión, para un club que tiene una masa salarial de 150 millones, parece viable.

Arabia Saudí, que rompió la banca en verano con más de 1.000 millones gastados, ha frenado su ímpetu, vista la tendencia de los jugadores, con el caso Jordan Henderson como el más llamativo, a salir del país. Sin el oasis de los saudíes pagando millonadas por cualquier futbolista, es difícil encontrar una ventana de ingresos que justifique los gastos.

A estas dos circunstancias se une que la situación respecto al descenso es en cierto modo relajada. Por ejemplo, en invierno de 2022, el Southampton, implicado en el descenso, fue el segundo equipo que más gastó, el Bournemouth, el cuarto, Leeds United, séptimo, wolverhampton Wanderers, octavo, Nottingham Forest, noveno, y Leicester City, décimo.

Este año, el descenso parece prácticamente decidido, con Luton Town, Burnley y Sheffield United condenados a bajar al Championship (Segunda división inglesa), por lo que equipos que podrían estar implicados en ello, como Brentford, Forest, Crystal Palace o Fulham no necesitan mucho más de lo que tienen para pasar sin sufrimiento lo que resta de temporada.

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EFE

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