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La COVID-19 no ha devastado África para sorpresa de muchos, ¿por qué? La COVID-19 no ha devastado África para sorpresa de muchos, ¿por qué?

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La COVID-19 no ha devastado África para sorpresa de muchos, ¿por qué?

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Cuando ya estaba claro que la COVID-19 sería una pandemia global, expertos en salud pública advirtieron sobre el efecto devastador que tendría en África, una previsión que no se ha materializado y que todavía hoy numerosos científicos intentan explicar.

“No es que la gente crea que no existe el coronavirus, pero hablan entre ellos: ‘¿tú conoces a alguien que lo haya pasado?’, ¿sabes de alguien que esté infectado?’ Y la respuesta siempre es no”, explica a Efe Daniel Murkuru (nombre ficticio), sobre la percepción de esta pandemia en su comunidad, Kibera, uno de los mayores suburbios de Nairobi.

A diferencia de Europa o América, donde la propagación del coronavirus está repuntando o sigue fuera de control, los contagios parecen haberse ralentizado en África.

El continente africano registra poco más de 1,4 millones de casos -menos del 5 % del total mundial y casi la mitad en Sudáfrica-, unas 34.000 muertes y algo más de un millón de curaciones en una población total de 1.300 millones de habitantes.

POSIBLE “INMUNIDAD CRUZADA”

“Sudáfrica está haciéndolo bien y, sin duda, afortunadamente para nosotros el tipo de proyecciones previstas por los modelistas no se ha materializado”, confirma el investigador principal del ensayo de la vacuna VIDA contra la COVID-19 de la Universidad de Wits (Sudáfrica), Shabir Madhi, sobre la nación africana más afectada por el virus.

A su juicio, y como ya habían apuntado investigaciones anteriores -incluido un estudio realizado por la Universidad de Oxford (Reino Unido) en julio- esto podría deberse a la “inmunidad cruzada” de un gran porcentaje de la población, expuesta antes a otras cepas estacionales más leves de coronavirus que causan tos y resfriados.

“Esto posiblemente podría explicar por qué, a pesar de que un porcentaje relativamente alto de la población ha sido infectado, no se han colapsado nuestras instalaciones sanitarias ni se ha alcanzado el número de muertes proyectadas”, continúa Madhi, en declaraciones a la radio sudafricana 702.

UNA POBLACIÓN MÁS JOVEN EN ÁFRICA

De acuerdo con estudios científicos, existen cuatro tipos de coronavirus que infectan a los humanos con regularidad: NL63, 229E, OC43 y HKU1; siendo el quinto, conocido como SARS-CoV-2, el que causa la COVID-19.

Si una persona ya ha sido infectada por alguno de ellos -hecho más habitual en vecindarios abarrotados y marcados por la pobreza-, es posible que su cuerpo desarrolle cierta inmunidad frente al resto de coronavirus, lo que haría que su infección por SARS-CoV-2 fuera menos grave y no llegara a la muerte.

El pasado 15 de septiembre, el Ministerio de Salud sudafricano estimó, a la espera de los resultados completos de los estudios nacionales de seroprevalencia, que la cifra real de contagios en el país rondaría los 12 millones -alrededor de un 20 % de la población-, aunque los datos oficiales sumaban 650.749 contagios.

De confirmarse estos cálculos, y pese a que se estima también una cifra de muertos real al menos 2,5 veces superior a los casi 16.000 fallecidos reportados, se demostraría una vez más una pandemia menos mortífera y con un mayor número de asintomáticos.

A su vez, una menor esperanza de vida y una población mucho más joven que la de Europa o Estados Unidos -con una edad media en el continente africano de unos 19 años-, también ha influido, según expertos en salud pública, en que menos personas vulnerables sean hospitalizadas o perezcan como consecuencia de este nuevo virus.

“En mis proyecciones, creo que la segunda ola será menos severa que la actual”, sentencia Madhi, quien advierte que muy probablemente, como los otros coronavirus, la COVID-19 se quede entre nosotros como una “molestia estacional”.

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África teme la falta de un acceso equitativo a la vacuna contra la covid-19

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Expertos africanos en salud pública se mostraron hoy preocupados ante la posibilidad “no hipotética” de que África no disponga de un acceso equitativo a la vacuna contra la covid-19 frente a potencias como Europa, y predijeron que la vacunación no comenzará en el continente antes de mediados de 2021.

“Lo que me preocupa es que la (campaña) de vacunación se complete en Europa y que entonces comiencen las restricciones como ya sucede con la vacuna contra la fiebre amarilla, y nuestra población se quede varada”, manifestó hoy en una conferencia virtual el director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de África (CDC África), John Nkengasong.

“Y no es algo hipotético”, continuó Nkengasong, quien mencionó cómo el acceso a medicamentos contra el VIH a mediados de los años 90 se demoró una década en el continente con consecuencias catastróficas.

“He visto esa desigualdad en juego. Necesitamos un acceso total a la vacuna (contra la covid) y asegurarnos de que África no se queda atrás”, añadió el responsable de CDC África, institución dependiente de la Unión Africana (UA).

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, pidió el pasado sábado al G20, grupo de potencias desarrolladas y emergentes, un “acceso equitativo” de todos los países, especialmente los más pobres, a las vacunas que se obtengan para curar la covid-19.

Pese a programas como COVAX -desarrollado por la Coalición para la Promoción de Innovaciones en pro de la Preparación ante Epidemias (CEPI), la Alianza para la Vacunación (Gavi) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)-, que buscan garantizar al menos 2.000 millones de dosis para países en desarrollo, los países ricos ya se han reservado más de la mitad de las dosis de forma anticipada.

“Es cierto que los países africanos están preocupados por el pre-encargo de vacunas contra la covid-19 por parte de los países ricos”, confirmó en otra conferencia telemática la directora regional de la OMS para África, Matshidiso Moeti, quien reiteró que la “solidaridad internacional” debería imperar en la que será la mayor campaña de vacunación de la historia.

A fecha del 25 de noviembre, el continente africano acumula poco más de 2.100.000 casos de coronavirus -un tercio de ellos concentrados en Sudáfrica, seguido de Marruecos, Egipto y Túnez- y cerca de 50.650 muertes, según datos oficiales.

No se espera que la campaña de vacunación comience en África antes de mediados de 2021 -debido al coste, la necesidad de más de una dosis y desafíos logísticos a la hora de mantener la cadena de frío-, por lo que Nkengasong instó hoy a los africanos a persistir en el uso de la mascarilla y la distancia social como única vía segura.

“Los informes que recibimos de gente que no usa suficiente la mascarilla o que no la usa en absoluto son muy peligrosos”, continuó el virólogo camerunés, quien expresó sus aspiraciones -pese a las dificultades- de vacunar al 60 % de la población africana a fin de alcanzar la “inmunidad de rebaño”.

“No podemos permitirnos aspirar a menos, mejor fallar intentándolo que fallar sin haberlo intentado”, expresó el director, consciente de que al necesitarse dos dosis la cifra aumenta a 1.500 millones de vacunas necesarias.

Hasta la fecha, las tres principales vacunas en liza son las de AstraZeneca (de la Universidad de Oxford), Pfizer y Moderna; mientras que la primera podría ser la más adecuada para ser distribuida en África, ya que no necesita ser congelada para su almacenamiento, aunque su efectividad (un 70 %) es inferior a la de las otras.

EFE

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Comienza el mayor ensayo clínico en África para tratar casos leves de covid

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Trece países africanos y una red internacional de centros de investigación, entre ellos el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), han unido fuerzas para lanzar el mayor estudio clínico llevado a cabo en África centrado en tratar a personas que padecen la covid-19 de forma leve o moderada.

El estudio clínico, llamado ANTICOV, pretende encontrar medicamentos que puedan tratar precozmente estos casos no severos, y evitar así hospitalizaciones masivas en unos sistemas de salud frágiles y ya sobrecargados.

Se hará en 19 centros de 13 países a través del consorcio ANTICOV, que agrupa a 26 organizaciones africanas e instituciones internacionales de investigación, con el ISGlobal, centro impulsado por la Fundación “la Caixa”, como único representante de España.

El proyecto está coordinado por Iniciativa Medicamentos contra las Enfermedades Desatendidas, DNDi (Drugs for Neglected Diseases initiative, en sus siglas en inglés).

“Necesitamos grandes estudios clínicos sobre la covid-19 en África para responder a cuestiones específicamente ligadas al contexto africano”, declaró a través de un comunicado John Nkengasong, director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de África (Africa CDC).

ANTICOV evaluará la eficacia y seguridad de diferentes tratamientos en hasta 3.000 pacientes no hospitalizados con formas leves o moderadas de la enfermedad en Burkina Faso, Camerún, Costa de Marfil, Etiopía, Ghana, Guinea, Guinea Ecuatorial, Kenia, Mali, Mozambique, República Democrática del Congo (RDC), Sudán y Uganda.

El objetivo es determinar si un tratamiento precoz puede prevenir que la covid-19 evolucione hacia una forma severa de la enfermedad y limitar potencialmente su transmisión.

“Es alentador ver a tantos países africanos colaborar para obtener respuestas sobre las necesidades únicas de nuestros pacientes con covid-19”, dijo Borna Nyaoke-Anoke, gerente de Proyectos Clínicos en DNDi, que también patrocina ensayos clínicos en Congo, Kenia y Sudán.

“África ha evitado en su mayor parte la mortalidad a gran escala de otros países, pero debemos estar preparados. Necesitamos investigación aquí que impulse políticas y estrategias de testeo y tratamiento, para que, como personal sanitario, podamos ofrecer las mejores opciones a las personas con covid-19”, añadió.

El ISGlobal participa en el proyecto coordinado con dos de los centros en los que se hará el ensayo, ambos en Mozambique: el Centro de Investigación en Salud de Manhiça (CISM) y el Centro de Investigación y Formación Sanitaria Polana Caniço (CISPOC), este último afiliado al Instituto Nacional de Salud.

El ISGlobal también colidera uno de los dos estudios ancilares del proyecto junto al Instituto de Medicina Tropical de Amberes (ITM, Bélgica).

Se trata del estudio de inmunología, que se hará en 7 países, donde analizarán si los tratamientos que se testen en el ensayo clínico con pacientes con COVID-19 leve o moderado alteran la fuerza y duración de la respuesta inmunitaria al SARS-CoV-2.

En concreto, estudiarán los anticuerpos y los linfocitos T, y compararán las respuestas inmunológicas con las de pacientes asintomáticos.

Según Gemma Moncunill, inmunóloga de ISGlobal y coordinadora científica del estudio, “es un estudio relevante porque no hay datos sobre la respuesta inmunitaria a la COVID-19 en África y se desconoce el impacto que pueden tener los tratamientos efectivos”.

El hecho de que el continente esté afectado por otras infecciones como malaria, tuberculosis o VIH “también proporcionará datos sobre cómo estas otras infecciones afectan a la respuesta inmunitaria al SARS-CoV-2”.

El estudio tendrá en cuenta muestras de unos 1.000 participantes recogidas durante un año, tanto de pacientes con síntomas leves o moderados de la covid-19 como de algunos de sus contactos positivos asintomáticos, reclutados para un estudio epidemiológico que también se llevará a cabo bajo el paraguas del proyecto.

Tanto el estudio inmunológico como el epidemiológico contarán con la participación del CISPOC de Mozambique (perteneciente al Instituto Nacional de Salud), en estrecha colaboración con ISGlobal, e Isabel Remane ejercerá de investigadora principal del ensayo clínico de ANTICOV y de los estudios ancilares en este centro.

La coordinación de los centros de ISGlobal en Mozambique, así como la coordinación con DNDi, la lidera Elisa López Varela, coinvestigadora principal del proyecto junto con Denise Naniche, directora científica de ISGlobal.

EFE

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Unicef: Unos 2,3 millones de niños necesitan ayuda por la guerra en Tigray

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Unos 2,3 millones de niños necesitan ayuda humanitaria en Tigray por la guerra que vive esa región norteña de Etiopía, informó hoy el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

“Dentro de la región de Tigray, el acceso restringido y el apagón continuo de las comunicaciones han dejado a unos 2,3 millones de niños necesitados de asistencia humanitaria”, afirmó la directora ejecutiva de Unicef, Henrietta Fore, en un comunicado publicado por la sección etíope de ese organismo.

Desde que estalló la contienda el pasado 4 de noviembre, más de 30.000 etíopes han huido de la violencia y han buscado refugio en el vecino Sudán.
Unicef calcula que unos 12.000 niños, algunos de ellos sin padres o familiares, se encuentran entre los que se refugian en esos campamentos, donde “las condiciones para estos niños son extremadamente duras”.

El Fondo estima que en los próximos días y semanas “más de 200.000 personas” podrían cruzar desde Tigray a Sudán.

Antes del conflicto, al menos 54.000 niños vivían en campos de refugiados en la región y 36.000 eran desplazados internos por desastres naturales y violencia armada, según Unicef.

“Hago un llamamiento a todas las partes en el conflicto para que permitan a las organizaciones humanitarias un acceso urgente, sin obstáculos y sostenido a todas las comunidades afectadas para llegar a los niños y las familias con asistencia vital”, subrayó Fore.

Tigray permanece aislada y con las telecomunicaciones y las carreteras cortadas desde el inicio de esta guerra, lo que imposibilita el acceso de ayuda humanitaria a la región.

El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, advirtió este martes de una ofensiva “final” contra Tigray, tras vencer el ultimátum que dio la semana pasada para rendirse al Frente de Liberación de Tigray (TPLF), partido que gobierna la región y contra el que ordenó una ofensiva militar el pasado día 4 tras acusarle de atacar una base del Ejército etíope en la región.

El contencioso entre Tigray, región fronteriza con Eritrea y Sudán, y el Gobierno federal venía agravándose desde hace meses, con el retraso indefinido de las elecciones generales que se debían celebrar el pasado agosto en Etiopía como punto de inflexión.

Tras la demora de las elecciones por la covid-19, el TPLF celebró el pasado septiembre sus propios comicios parlamentarios, que el Gobierno central tachó de ilegales, de ahí que ahora busque restablecer en Tigray el “orden constitucional”.

Además, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce autoridad alguna del Ejecutivo federal.

EFE

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