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La hostilidad entre Irán y Estados Unidos alcanza a la vacuna contra la covid-19 La hostilidad entre Irán y Estados Unidos alcanza a la vacuna contra la covid-19

América del Norte

La hostilidad entre Irán y Estados Unidos alcanza a la vacuna contra la covid-19

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La vacuna contra la covid-19 se ha visto inmersa en el conflicto entre Irán y Estados Unidos. Aunque es el país más afectado por la pandemia de Oriente Medio, la República Islámica ha optado por prohibir los fármacos estadounidenses y confiar en otros todavía en desarrollo.

El líder supremo, Alí Jameneí, fue el que dio la noticia. En un discurso hace unos días, sorprendió asegurando que las vacunas producidas en EE. UU., en especial la de Pfizer, “no son confiables” y puede que busquen “contaminar a otras naciones”.

“La importación de las vacunas estadounidense y británica al país está prohibida (…) Si los estadounidenses hubiesen podido producir una vacuna, ese desastre de coronavirus no habría ocurrido en su propio país”, subrayó el líder de Irán, donde la covid-19 ya ha causado más de 56.000 muertes y 1.300.000 contagios.

Unos comentarios que causaron hasta revuelo en Twitter, red social que eliminó uno de los mensajes que recogía extractos del discurso por violar su nueva normativa dirigida a evitar información “potencialmente falsa o engañosa” sobre las vacunas de la covid-19.

Al margen de la controversia, el problema principal es que a día de hoy la vacuna de Pfizer junto a su socio alemán BioNTech es la única validada para uso de emergencia por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La otra que ya ha sido aprobada en EE. UU. y la Unión Europea es la desarrollada por la biotecnológica estadounidense Moderna, mientras que una tercera buena candidata es la británica AstraZeneca/Oxford. Esta última podría superar, no obstante, el filtro de Jameneí al ser la farmacéutica también sueca y su vacuna producida en otros países como India.

JUSTIFICACIONES VARIOPINTAS

Como la palabra de Jameneí es ley, todas las autoridades se han apresurado a justificar la medida. “El líder, como el padre de una familia, tiene derecho a prohibir la importación de un producto sospechoso que puede tener efectos secundarios dañinos para sus ciudadanos”, dijo el propio ministro de Salud, Said Namakí.

El ministro recordó los problemas que han supuesto las sanciones de EE. UU. para la lucha contra la pandemia y para pagar la cuota del programa COVAX y justificó que hay informes científicos que plantean dudas sobre las vacunas basadas en el ARN mensajero y sus efectos secundarios.

También el presidente, Hasan Rohaní, aseveró un día después de la alocución de Jameneí que sus ciudadanos no serán conejillos de Indias para los fabricantes de sueros extranjeros.

“El Gobierno ha tomado todas las medidas necesarias para producir una vacuna en el país y comprar una extranjera segura”, apostilló al plantear el plan de vacunación para los próximos meses.

La apuesta más fuerte es por la vacuna nacional, calificada por el líder como “un orgullo y un honor”. Sin embargo, por ahora ésta se encuentra en la primera fase de los ensayos clínicos, que comenzaron el pasado 29 de diciembre.

ALTERNATIVAS DE IRÁN

La vacuna iraní, denominada COVIran Barekat y aplicada en dos dosis, ha sido desarrollada por la farmacéutica Shifa Pharmed, dependiente de un organismo estatal bajo el control directo del líder supremo al que ayer EE. UU. impuso de hecho sanciones.

Irán también ha firmado un acuerdo con Cuba, su aliado político. El Instituto Finlay de La Habana y el iraní Instituto Pasteur cooperarán para complementar los ensayos clínicos de la potencial vacuna cubana Soberana 02.

Si la segunda fase termina con éxito en Cuba, la tercera se llevará a cabo en los próximos meses también en Irán, que ha exigido a cambio una producción conjunta del fármaco y una transferencia de tecnología.

Como el suministro de la vacuna nacional y la conjunta con Cuba llevará tiempo, el Ministerio de Salud importará hasta marzo dos millones de dosis de diferentes fuentes, adelantó esta semana el presidente del Colegio de Médicos de Irán, Mohamadreza Zafarghandi.

Preguntado por Efe, indicó que “un canal de compra no es suficiente” y que, por ello, las autoridades persas “han llevado a cabo negociaciones con China, India y Rusia y han logrado algunos acuerdos”. De esta forma, se podrían importar vacunas como la rusa Sputnik V o la china de Sinopharm.

En cuanto a su cuota del mecanismo COVAX, Irán ha elegido las opciones no estadounidenses ya que, según Zafarghandi, “en la agenda del Gobierno nunca ha estado la compra de las vacunas de Pfizer y Moderna debido a sus altos precios y sus problemas de transporte y mantenimiento de la cadena de frío”.

PROPAGANDA Y HUMOR

La máquina de propaganda también se ha puesto en marcha en Irán. Desde artículos alabando la vacuna iraní y destacando que los voluntarios no han tenido ningún efecto adverso, a otros arrojando sospechas sobre farmacéuticas como Pfizer y Moderna.

La agencia semioficial Mehr publicó por ejemplo esta semana un largo análisis sobre supuestos “experimentos ilegales” realizados en el pasado por empresas estadounidenses y británicas bajo el título “¿Por qué Irán no confía en las vacunas producidas en Estados Unidos y el Reino Unido?”.

Por su parte, un estudio realizado por el centro de encuestas estatal reveló que un 72,2 % de los participantes se pondría la vacuna que está desarrollando Irán y que un 40 % no confiaba en las producidas por empresas extranjeras.

Algunos responsables han recurrido incluso a teorías conspiratorias. El jefe de la Organización de la Defensa Pasiva, Gholamreza Yalali, afirmó que “una vacunación a gran escala puede proporcionar información valiosa a los fabricantes y ser la base de futuras amenazas biológicas contra la nación iraní”.

De estos comentarios y otros similares, muchos internautas se han mofado en las redes sociales con bromas sobre supuestas cámaras para espiar colocadas dentro del líquido de la vacuna de Pfizer destinada a Irán. Otros, más mordaces, denunciaron que los iraníes no serán conejillos de Indias de EE. UU. pero sí de Cuba o China.

EFE

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América del Norte

Florida espera la llegada de 266.000 dosis de vacunas en medio de la escasez

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Florida

El gobernador de Florida, Ron DeSantis, anunció este viernes que la semana próxima el estado espera recibir 266.000 dosis más de vacunas contra la covid-19 y reanudar el ritmo de vacunación, que por la escasez de suministro se ha detenido.

De acuerdo con el gobernador, partidario del expresidente Donald Trump, cerca de un 20 % de los 4,5 millones de personas mayores de 65 años que residen en este estado han sido vacunadas ya.

DeSantis, que este jueves ordenó exigir una prueba de residencia a los candidatos a ser inmunizados, como forma de acabar con el turismo de vacunación registrado en este estado, indicó que los adultos mayores siguen siendo prioritarios en Florida.

“Dennos más vacunas, las usaremos y las usaremos bien”, dijo DeSantis en un mensaje dirigido a las autoridades federales, que, con Trump en la Presidencia, eran las que entregaban las vacunas a los estados para que estos las distribuyeran.

El gobernador no dijo de dónde proceden las 266.000 dosis que según sus palabras va a recibir Florida la semana próxima.

La nueva Administración, presidida por el demócrata Joe Biden, que asumió el 20 de enero, ha decidido que sean las autoridades federales las que se encarguen de la administración de las vacunas en todo el país, algo con lo que DeSantis no está de acuerdo.

Según cifras del Departamento de Salud, hasta ahora se han vacunado en Florida 1.183.012 personas, incluyendo las 123.971 que han recibido tanto la primera como la segunda dosis que precisan las de las farmacéuticas Pfizer y Moderna, las dos que se está distribuyendo aquí.

Por ahora, solo pueden vacunarse en Florida el personal sanitario de primera línea en la lucha contra la covid-19, los adultos mayores en residencias y quienes los atienden, los mayores de 65 años y personas con enfermedades que suponen un serio riesgo si se contagian del nuevo coronavirus.

Este viernes la cuenta de contagios se incrementó con 13.719 nuevos y la de muertes con 272, contando solo las de residentes.

Desde el 1 de marzo ha habido 1.627.603 casos y 25.405 decesos por la covid-19, de ellos 394 de no residentes en Florida, que es el tercer estado con mayor número de contagiados y el cuarto en número de fallecidos de todo EE.UU., según la Universidad Johns Hopkins.

El epicentro es el condado de Miami-Dade, con 354.704 casos con los 2.299 contabilizados este viernes y 4.678 fallecimientos, con los 34 ahora conocidos.

Desde el fin de semana pasado es prácticamente imposible hacer una cita para vacunarse en Miami-Dade.

Grandes hospitales de Miami-Dade, como Mount Sinai y Baptist, han cancelado las citas para vacunar a mayores de 65 años que habían dado debido a la falta de vacunas.

Según el Miami Herald, el hospital Jackson, el mayor de Miami, va a enviar a las oficinas de los comisionados (concejales) de Miami-Dade formularios para que cada uno seleccione 100 personas mayores de 65 años para recibir la vacuna, lo que ha despertado el temor de que haya favoritismo.

EFE

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América del Norte

Los soldados del Capitolio: con covid-19 y hacinados como sardinas en lata

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soldados del Capitolio con covid-19

Hacinados como sardinas en lata y con un brote de covid-19 que afecta a por lo menos a un centenar de soldados es como se encuentran los miles de miembros de la Guardia Nacional (un cuerpo reservista) desplegados en el Capitolio de Estados Unidos, según medios de comunicación del país.

Tres miembros de ese cuerpo dijeron al medio Politico que al menos cien integrantes de la Guardia Nacional apostados en Washington DC tras el asalto al Capitolio del 6 de enero por parte de seguidores del expresidente Donald Trump han dado positivo por el coronavirus y algunos están haciendo cuarentena en hoteles próximos.

Por el momento, la Guardia Nacional no ha informado del número de casos, aunque existen temores de que la covid-19 se haya esparcido con gran rapidez entre los 25.000 efectivos que han llegado a estar desplegados en el centro de la capital.

Tras la investidura el miércoles de Joe Biden como presidente, más de 10.000 efectivos siguen de servicio, mientras que se espera que otros 15.000 regresen a sus casas en los próximos días, indicaron responsables del Departamento de Defensa el jueves.

TESTS DE CORONAVIRUS POR CUENTA PROPIA

De acuerdo a Politico, la Guardia Nacional ha tenido dificultades a la hora de aplicar un plan para hacer tests a los soldados, algunos de los cuales han tenido que hacerse las pruebas de la enfermedad por su cuenta.

El diario The Washington Post apunta este viernes que cientos de miembros de la Guardia Nacional desplegados en el Capitolio pasaron la noche del jueves durmiendo en el suelo en garajes fuera del recinto del Congreso.

Tras el escándalo causado por las fotos difundidas por los medios de los soldados durmiendo sobre el hormigón de un aparcamiento, se ha permitido este viernes que puedan volver a descansar dentro de los edificios del complejo del Capitolio.

Dos uniformados señalaron al Post que el jueves por la tarde se les reubicó sin explicaciones en un garaje donde apenas había espacio, los vehículos pasaban cerca, estaban expuestos al humo y había pocos baños.

Antes del jueves, los efectivos podían pasar su tiempo de relax dentro del Capitolio. No obstante, se las tenían que apañar como podían durmiendo sobre el suelo de hormigón o alfombras dentro de esas instalaciones, o incluso en pistas de tenis cubiertas en las proximidades.

DIFICULTADES PARA ENCONTRARLES UN SITIO DONDE DORMIR

Los miembros de la Guardia Nacional tienen habitaciones de hotel, pero los soldados suelen estar de servicio durante un día o dos, con turnos de unas pocas horas y no pueden regresar fácilmente a sus alojamientos, muchos de los cuales están fuera del Distrito de Columbia, en los estados vecinos de Virginia y Maryland.

Un portavoz de la Guardia Nacional, Wayne Hall, citado por The Washington Post, indicó que “la petición desafortunada de que la Guardia Nacional fuera reubicada (para sus momentos de descanso en aparcamientos) fue hecha sin el conocimiento de los líderes del Congreso”.

“Esta mañana, muchas de las áreas de descanso empleadas por la Guardia Nacional que está de servicio en el Capitolio están dentro de los edificios” del complejo, aseguró.

CRÍTICAS DE LOS CONGRESISTAS

Las fotografías de los soldados hacinados en aparcamientos han suscitado críticas por parte de los propios legisladores.

El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, afirmó este viernes que había hablado con los responsables de seguridad del Capitolio para que “esto no vuelva a pasar de nuevo”.

“Prometo a cada miembro de la Guardia Nacional que no volverá a pasar”, dijo Schumer en el hemiciclo.

De hecho, el Comité de Normas de la Cámara Alta está investigando la reubicación de los soldados en estacionamientos para sus momentos de descanso, aunque sobre todo quieren averiguar si se aplicaron las precauciones adecuadas frente a la covid-19, reveló a Politico el senador de Misuri Roy Blunt, el republicano de mayor rango en esta comisión.

Pasada ya la investidura de Biden, el reto ahora es el regreso de todas esas tropas a los estados, que enviaron efectivos de refuerzo a Washington DC.

A algunos miembros de la Guardia Nacional, como los integrantes de la Guardia Nacional Aérea de Wisconsin, se les ofreció la opción de recibir la primera dosis de la vacuna contra la covid-19 antes de desplegarse en Washington, mientras que hay quienes recibieron el suero la semana pasada y a otros se les administrará la primera dosis este viernes.

Aun sí, este cuerpo todavía no tiene un plan estandarizado para vacunar a todos los efectivos que regresen a sus casas.

EFE

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América del Norte

Biden lanza su plan de alivio a familias y empresas golpeadas por la crisis

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Joe Biden

El nuevo presidente de Estados Unidos, el demócrata Joe Biden, lanzó este viernes un plan para proveer “alivio económico de emergencia y equitativo” para las familias, las comunidades y las empresas afectadas por la pandemia.

Las instrucciones del presidente forman parte de un conjunto de medidas por un monto de alrededor de 1,9 billones de dólares que Biden enviará al Congreso, donde los demócratas tienen mayoría en ambas cámaras.

“La pandemia ha empujado a Estados Unidos a una crisis económica (…) Más de 10 millones de personas están sin empleo, 14 millones de inquilinos están atrasados en sus pagos, 29 millones de adultos y al menos ocho millones de niños bregan con la inseguridad alimenticia”, argumenta el documento del plan divulgado por la Casa Blanca.

La iniciativa de Biden incluye instrucciones para que el Departamento de Agricultura amplíe los programas federales de ayuda alimentaria y al Departamento del Tesoro para que modifique sus programas de manera que el alivio llegue a unos ocho millones de personas que no han recibido asistencia desde que empezó la pandemia.

“En todo el país, uno de cada siete hogares y más de uno de cada cinco hogares afroamericanos y latinos dan cuenta de dificultades para adquirir la comida que requieren”, continuó el anuncio.

“El presidente Biden insta al Congreso para que proporcione apoyo adicional asegurando que todas las personas, sea cual sea su situación, tengan acceso a alimentos sanos y asequibles”, agrega.

Desde que la pandemia comenzó a propagarse en Estados Unidos hace un año, el Gobierno federal distribuyó, primero, un cheque de 1.200 dólares y a fin de año otro de 600 dólares a todos los contribuyentes, y en su propuesta, Biden añade la distribución de otro cheque de 1.400 dólares como alivio temporal ante las dificultades económicas de la población.

Biden solicitó al Departamento de Trabajo que clarifique que los trabajadores tienen un derecho, garantizado por la ley federal, a negarse a cumplir con tareas “que pongan en peligro su salud, y que si lo hacen igual califican para obtener el subsidio por desempleo”.

En una de las iniciativas con mayor impacto potencial que incluye el plan, Biden propuso que se aumente a 15 dólares por hora el sueldo de más empleados del Gobierno federal y añadió que el Ejecutivo solo debería “asignar contratos a empleadores del sector privado que paguen la misma remuneración a sus trabajadores y les otorguen licencia pagada por emergencias”.

El anuncio de la Casa Blanca sostiene que “en 2019, el 43 % de los hogares indicó que tenía al menos un miembro de la familia con condiciones de salud preexistentes, y muchos de ellos tienen un riesgo mayor de enfermedad grave o muerte si contraen la covid-19”.

Biden “cree que los trabajadores deben tener el derecho a emplearse en sitios seguros y que nadie debería tener que elegir entre su salario y la salud propia y de sus familias”.

“Durante la pandemia los programas gubernamentales han suministrado el apoyo muy necesario para ayudar a decenas de millones de personas en el pago de alquileres, hipotecas y otras facturas, para conseguir la comida que necesitan y el acceso al cuidado de la salud”, indicó la Casa Blanca.

“Sin embargo -agregó-, ese apoyo crucial no siempre llega a quienes más lo necesitan”.

Muchas familias han tenido que lidiar con reglas de elegibilidad que son muy complicadas y por ello, por ejemplo, más del 20 % de los créditos en el impuesto sobre los ingresos no se ha reclamado y, según una encuesta mencionada en el comunicado, menos del 40 % de los trabajadores del sector de servicios, despedidos durante los cierres de actividades, recibe los beneficios por desempleo.

Estados Unidos, el país más afectado del mundo por la pandemia, registra 24,6 millones de casos confirmados y más de 410.00 muertes por la covid-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

EFE

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