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El primer ministro etíope rechaza negociar para acabar la guerra de Tigray

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El primer ministro de Etiopía, Abiy Ahmed, se reunió hoy en Adís Abeba con los expresidentes Joaquim Chissano (Mozambique), Ellen Johnson-Sirleaf (Liberia) y Kgalema Motlanthe (Sudáfrica), enviados por la Unión Africana (UA) para mediar en la guerra con los rebeldes de la región septentrional de Tigray, con cuyos dirigentes rechazó el diálogo como vía de solución.

“El primer ministro Abiy expresó la responsabilidad por mandato constitucional del Gobierno federal de hacer cumplir con el Estado de derecho en la región y en el resto del país”, indicó el Gobierno etíope en un comunicado.

“No hacerlo, fomentaría una sensación de impunidad con un coste devastador para la supervivencia del país”, se indica en la nota, en la que se destaca que Abiy subrayó la urgencia de neutralizar “una agenda de desestabilización orquestada” por el grupo local Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT) “desde hace más de dos años”.

ETIOPÍA NO NEGOCIA CON TIGRAY

El único diálogo que contempla el mandatario es con “partidos políticos que operan legalmente en la región” y con representantes de la sociedad civil.
El primer ministro etíope, Premio Nobel de la Paz en 2019, agradeció el esfuerzo mediador de Chissano, Johnson-Sirleaf y Motlanthe y su deseo de una “Etiopía estable y próspera”.

Por ahora, Abiy ha desoído los llamamientos internacionales a un cese o descenso de las hostilidades contra el FPLT, el partido que gobierna Tigray, región fronteriza con Eritrea y Sudán.

En público, los tres exmandatarios, que llegaron a Adís Abeba entre este miércoles y el jueves, no hicieron declaraciones y, a tenor del infructuoso resultado de la reunión, nada apunta a que puedan viajar a Tigray a entrevistarse con los líderes del grupo rebelde.

El Ejecutivo etíope ya negó el pasado día 21 cualquier intento de “mediar entre el Gobierno federal y el elemento criminal del FPLT”.

Preguntada por los próximos pasos de los tres enviados especiales, una fuente de la UA dijo hoy a Efe que no podía divulgar “información en esta fase crítica del trabajo” de los mediadores.

Fuentes de la Comisión Etíope de Derechos Humanos (CEDH) confirmaron a Efe que Chissano, Johnson-Sirleaf y Motlanthe solicitaron una reunión con esa institución independiente.

Los mediadores, que se espera que aún pasen varios días en Etiopía, quieren abordar con la CEDH su reciente informe sobre una masacre de al menos 600 civiles perpetrada el pasado día 9 en la localidad tigriña de Maikadra por milicias leales al FPLT.

Etiopía ordenó ayer el ataque “final” para lograr la toma de la ciudad de Mekele, de casi medio millón de habitantes y capital de Tigray.

MÁS DE 43.000 REFUGIADOS EN SUDÁN

Desde el pasado día 4, cuando Abiy ordenó la ofensiva contra el FPLT en respuesta a un ataque de fuerzas tigriñas a una base de Ejército federal en la región, cientos de personas han muerto y más de 43.000 etíopes han escapado al vecino Sudán.

El responsable de la Alta Comisaría de la ONU para los Refugiados (ACNUR), Filippo Grandi, llegó hoy a Sudán para conocer las condiciones de los refugiados etíopes y abordar esta crisis humanitaria.

En su reunión con los mediadores, Abiy reiteró hoy su compromiso para proteger a la población civil, habilitar cuatro campamentos para desplazados y facilitar el acceso de ayuda humanitaria tras semanas de bloqueo en la región.

La apertura de un “corredor humanitario” debería ser el “primer paso no sólo para permitir la ayuda, sino, a través de la presencia de las agencias de la ONU y las organizaciones, para impulsar procesos de pacificación en los territorios”, declaró a Efe el director de la ONG Ayuda en Acción en Etiopía, Roberto Giuliotto.

No obstante, precisó Giuliotto, Ayuda en Acción y otras ONG creen necesario un “acceso incondicional bajo los principios de imparcialidad, humanidad, independencia, neutralidad y universalidad”.

“Hasta el momento, ningún acceso, aparte del de la Cruz Roja” estaba permitido”, agregó.

A mediados de noviembre, un equipo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) viajó al oeste de Tigray y el norte de la vecina región de Amhara.

“Hay alrededor de 2.000 personas viviendo en tres campamentos en las áreas que visitamos, pero creemos que hay muchas más en áreas a las que aún no hemos llegado”, afirmó hoy en un informe el CICR.

“Ahora todos los ojos están puestos en Mekele”, donde “sabemos que algunos hospitales ya se están quedando peligrosamente sin suministros”, advirtió el CICR.

Además, el hecho de que el pasado día 14 varios cohetes lanzados por el FPLT cayeran en Asmara, capital de la vecina Eritrea, país aliado de Etiopía en el Cuerno de África, ha dado al conflicto una dimensión internacional que hace temer por una desestabilización de la región.

UN CONTENCIOSO QUE VIENE DE LEJOS

Aunque la contienda empezó el pasado día 4, el contencioso de Tigray viene de lejos.

Desde su refundación tras la caída del régimen comunista en 1991, Etiopía promueve una política de federalismo étnico, donde supuestamente todas las etnias tienen igual valor y representación.

Sin embargo, el FPLT -que representa al cinco por ciento de los 110 millones de habitantes de Etiopía- lideró desde entonces la coalición étnica que conformaba el gobernante Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE).

Esa hegemonía duró hasta el nombramiento en 2018 de Abiy, un joven político de origen oromo, como primer ministro, quien quiso extirpar el etnicismo de la política refundando el FDRPE en el Partido de la Prosperidad (PP), del que se desvinculó el FPLT.

Tras retrasarse las elecciones generales, que debían tener lugar el pasado agosto, por la covid-19, el FPLT celebró en septiembre comicios parlamentarios regionales, que el Gobierno central tachó de ilegales, de ahí que busque restaurar en Tigray el “orden constitucional”.

Asimismo, desde el 5 de octubre, fecha en la que teóricamente vencía el mandato de Abiy, el gobierno de Tigray no reconoce la autoridad del Ejecutivo federal.

EFE

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Museveni gana las elecciones de Uganda y sigue como presidente desde 1986

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Museveni gana las elecciones de Uganda y sigue como presidente desde 1986

Yoweri Museveni, presidente de Uganda desde 1986, ha renovado un sexto mandato tras ganar las elecciones presidenciales del país por 58% de los votos, según resultados de la Comisión Electoral.

El principal candidato opositor Bobi Wine, que consiguió el 35%, dijo que los resultados fueron “fraudulentos y preparados”.

Así- el mandatario gobernará su sexto período de cinco años. Durante los comicios hubo una falla generalizada de la conexión a internet en todo el país.

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Uganda vota en calma a un nuevo presidente, sin internet y pocos observadores

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Uganda vota en calma a un nuevo presidente, sin internet y pocos observadores

Uganda acudió este jueves a las urnas en unos comicios pacíficos, con escasos observadores y el acceso a Internet bloqueado en todo el país, en los que el presidente Yoweri Museveni busca su sexta reelección tras 35 años en el poder.

Más de 34.000 centros de votación debían haber abierto sus puertas a las 07.00 hora local (04:00 GMT), pero algunos de ellos, sobre todo en barriadas y feudos de la oposición en Kampala, lo hicieron unas dos horas más tarde ante la ausencia de material electoral, según pudo comprobar EFE sobre el terreno.

También, según medios locales, muchos de los dispositivos electrónicos utilizados para identificar a los votantes no están funcionando, ya que dependen de Internet, lo que está a su vez retrasando la votación.

Anoche, la reguladora de comunicaciones en Uganda, Irene Ssewankambo, ordenó a los proveedores del país una “suspensión temporal de todas las pasarelas de Internet”, por lo que este jueves más de 44 millones de ugandeses no tienen acceso a la red ni a aplicaciones como Facebook, Twitter y WhatsApp , entre otras.

Las calles de Kampala y alrededores de la capital amanecieron custodiadas por vehículos blindados con armas de gran calibre, en un ambiente tranquilo pero intimidatorio que, sin embargo, no ha impedido que los ugandeses acudieran a las urnas de forma masiva.

“Los soldados no me asustan porque soy ciudadano de Uganda y tengo derecho a estar aquí y a votar”, aseguró a EFE Ronald Mutebi, votante del suburbio de Kamwookya, el mismo en el que nació hace 38 años quien es hoy el candidato opositor a la Presidencia más popular: el cantante Bobi Wine.

“Quiero votar (por el cambio) porque el presidente Museveni no ha hecho nada por la gente de mi clase social ni por los jóvenes de mi generación”, añadió Mutebi.

“UNAS ELECCIONES HISTÓRICAS”

Museveni, en el poder desde 1986 y popular entre las generaciones más ancianas como baluarte de estabilidad -en un país que ha sufrido cinco golpes de Estado y dos regímenes en los que fueron asesinadas decenas de miles de personas- ejerció su derecho al voto poco antes del cierre de los colegios en el Instituto Karo, donde insistió en que aceptará los resultados siempre que no hayan sido alterados.

Wine, en cambio, acudió a votar a las 11:00 horas (08:00 GMT) en un colegio electoral de Magere, localidad a unos 15 kilómetros de Kampala, tras dar una pequeña rueda de prensa en su residencia en la que animó a los ugandeses a votar en “unas elecciones históricas” pese “al intento del general Museveni de sumir al país en la oscuridad”.

Acompañado de su mujer, Barbara Itungo Kyagulanyi, el opositor fue recibido por cientos de simpatizantes que corearon el lema de su partido: “El poder del pueblo, nuestro poder”, y tras depositar su voto, se santiguó ante los presentes y alzó el puño, en un gesto que es ya habitual entre sus seguidores.

Durante las semanas de campaña electoral, Wine fue arrestado con frecuencia por la Policía, que llegó a acusarle de infringir las medidas para contener la pandemia de Covid-19, al congregar a miles de seguidores, y sus mítines han sido reprimidos con violencia por las fuerzas de defensa.

El pasado noviembre, los cuerpos de seguridad mataron a al menos 54 personas tras dispersar con munición real y gas lacrimógeno a cientos de ugandeses que, en diferentes puntos del país, protestaron en las calles por un nuevo arresto de Wine.

Por su parte, la única candidata femenina entre los 10 opositores, Nancy Kalembe, ejerció su derecho al voto en el distrito de Muyenga, en Kampala, y se mostró confiada en que su país logrará su primer traspaso pacífico de poder. “Yo ya he votado, lo demás depende de Dios”, aseguró la candidata, que sí que condenó el bloqueo de la red.

AUSENCIA DE MISIONES DE OBSERVACIÓN

Ni Estados Unidos -cuya embajadora en Kampala denunció ayer que la Comisión Electoral ugandesa había denegado el 75 % de sus acreditaciones- ni la Unión Europea han podido desplegar misiones de observación en estos comicios, marcados por una campaña electoral en la que periodistas locales han sido agredidos e intimidados.

En este contexto “el papel de los observadores locales es más importante aún que en otras ocasiones”, advirtió ayer en un comunicado el Alto Representante de la Unión Europea para los Asuntos Exteriores y la Política de Seguridad, Josep Borrell.

Unos 2.400 observadores de organizaciones civiles ugandesas sí que habrían sido autorizados para supervisar esta votación, según el recuento de diversas entidades.

Ya los comicios de 2016 -en los que Museveni fue reelegido con un 60,7 % de los votos- fueron tildados de fraudulentos por la oposición, y observadores tanto de la UE como de la Commonwealth y la Unión Africana (AU) denunciaron irregularidades y un clima de intimidación hacia los votantes.

EFE

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Más de 80 muertos en ataque armado en Benishangul-Gumuz, Etiopía

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Más de 80 muertos en ataque armado en Benishangul-Gumuz, Etiopía

Más de 80 personas perdieron la vida en recientes ataques cometidos por hombres armados en el estado occidental etíope de Benishangul-Gumuz.

En la misma región a finales de diciembre fueron asesinadas más de 200 personas, confirmó la Comisión Etíope de Derechos Humanos (EHRC). <%h4>

Según dijo Arone Masso, asistente de comunicación de la EHRC, entre las 80 víctimas había personas de entre dos y 45 años.

El portavoz del Gobierno regional, Melese Beyebe, confirmó que los ataques se produjeron el día 12 en las localidades de Debate Woreda y Guba, mientras que un testigo de los hechos cifró en 50 “los cuerpos recuperados” en ese momento.

Según explicó por teléfono a Efe Dagnew Akalu, uno de los testigos y herido durante el ataque, contabilizó 50 cadáveres en la localidad de Debate, donde “permanecieron tirados durante más de cinco horas” debido a intensos combates entre las fuerzas de seguridad y los atacantes.

En Guba, según estas mismas fuentes, no habría habido víctimas mortales.

“Los asaltantes irrumpieron en nuestro pueblo la mañana del 11 de enero, me sacaron de la cama y me llevaron a una zona cercana donde encontré arrodillados a muchos de mis vecinos”, detalló Akalu.

“También a mí me ordenaron arrodillarme y luego abrieron fuego de forma indiscriminada matando a varias personas, incluidas una madre y su bebé de nueve meses”, relató el superviviente, quien denunció que se trata de un ataque étnico ya que, según su testimonio, los muertos son de la etnia amhara.

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