El Papa Francisco consagra a Mama Antula, la santiaguina que fundó las Hijas del Divino Salvador

Fue una mujer valiente, humilde y generosa, que dedicó su vida a la evangelización y a la asistencia de los pobres y enfermos. Durante más de dos siglos, su causa de beatificación estuvo olvidada desde su muerte en 1799. Pero este domingo, María Antonia de San José de Paz y Figueroa, conocida como Mama Antula y nacida en Santiago del Estero, fue consagrada santa de la Iglesia católica por el Papa Francisco, en una ceremonia realizada en la basílica de San Pedro.

Se trata de la primera santa argentina, aunque el país contaba ya con otros santos, como el cura Brochero, el obispo Angelelli y las monjas francesas asesinadas durante la dictadura.

Mama Antula fue una laica consagrada que fundó la congregación de las Hijas del Divino Salvador, dedicada a la educación y a la promoción social de las mujeres.

La historia de Mama Antula, la mujer que desafió al poder colonial y se convirtió en santa

La santa nació en 1730 en Santiago del Estero, en el seno de una familia criolla acomodada. Desde niña sintió una fuerte vocación religiosa y se consagró al servicio de Dios.

En 1760 se trasladó a Buenos Aires, donde se unió a las misiones de los jesuitas, que habían sido expulsados de América por orden del rey Carlos III. Ella continuó con su obra evangelizadora y fundó las casas de ejercicios espirituales, donde se impartían retiros y se atendía a los pobres.

En 1774 inició un largo viaje por el interior del país, visitando Córdoba, Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca. En cada lugar fundó una casa de ejercicios y formó a las mujeres que querían seguir su camino. Así nació la congregación de las Hijas del Divino Salvador, que hoy tiene más de 300 miembros en Argentina, Bolivia, Paraguay y España.

En 1785 regresó a Buenos Aires, donde se dedicó a la asistencia de los enfermos durante la epidemia de viruela que azotó la ciudad. También colaboró con los patriotas que luchaban por la independencia de España. En 1795 se retiró a una casa en Quilmes, donde murió el 7 de marzo de 1799.

El proceso de beatificación de mama Antula se inició en 1905, pero quedó estancado por diversas razones. En 2010 se reactivó gracias al impulso del entonces arzobispo de Buenos Aires, Jorge Bergoglio, hoy Papa Francisco. En 2016 fue declarada venerable y en 2020 fue beatificada tras el reconocimiento de un milagro atribuido a su intercesión.

Ahora, con su canonización, Mama Antula se convierte en la primera santa argentina y en una de las pocas mujeres laicas que han alcanzado este honor en la Iglesia católica. Su fiesta se celebrará el 7 de marzo, día de su muerte.

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