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La declaración de renta de Trump en 2016 y 2017 no supera los 750 dólares, dice NYT La declaración de renta de Trump en 2016 y 2017 no supera los 750 dólares, dice NYT

América del Norte

La declaración de renta de Trump en 2016 y 2017 no supera los 750 dólares, dice NYT

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Según una investigación realizada por el diario estadounidense y dada a conocer este domingo, Donald Trump pagó 750 dólares de impuestos federales sobre la renta el año que ganó la presidencia, y otros 750 dólares en su primer año en la Casa Blanca.

La investigación también indica que no pagó impuestos en 10 de los 15 años previos, principalmente porque “reportó haber perdido mucho más dinero de lo que generó”.

“The Times ha obtenido datos sobre las declaraciones de impuestos del presidente Trump durante más de dos décadas. Estos muestran sus finanzas bajo tensión, asoladas por pérdidas que él emplea agresivamente para evitar pagar impuestos y cientos de millones en deudas vencidas”, escribió el diario.

Tras ser cuestionado en conferencia de prensa en torno al tema, el presidente de EE.UU. aseguró que se trata de “fake news” y que su declaración de impuestos se encuentra bajo auditoría.

“Es fake news. Totalmente fake news, inventado, falso. Totalmente fake news. De hecho, pagué impuestos y verán eso cuando mi declaración de impuestos esté; está bajo auditoría, ha estado por un largo tiempo. La IRS no me trata bien, me trata como al Tea Party, como trataban al Tea Party. No me tratan bien, me tratan muy mal. Tienes gente en el IRS que me trata muy, muy mal. Pero está en auditoria y cuando salga me dará gusto compartirla, porque eso es fake news”.

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América del Norte

Trump pasará la noche electoral en Washington, probablemente en Casa Blanca

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Donald Trump

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tiene previsto pasar en Washington la noche electoral el próximo martes y probablemente se quedará en la Casa Blanca toda la velada pese a los preparativos para montar una fiesta en el hotel que posee en la capital, confirmó este viernes uno de sus hijos, Eric Trump.

La campaña de reelección del presidente envió múltiples mensajes a sus simpatizantes para recaudar fondos para una fiesta la noche electoral en el hotel Trump, ubicado en el centro de Washington, pero el diario The New York Times aseguró este viernes que el mandatario canceló sus planes de aparecer allí.

Preguntado al respecto en una entrevista con la cadena Fox News, Eric Trump respondió: “Estamos pensando en moverla (la fiesta) a la Casa Blanca”.

“Estamos evaluándolo ahora mismo, y va a ser una gran noche. Estoy muy emocionado, hemos trabajado increíblemente duro”, añadió el hijo mediano de Trump, quien está implicado en su campaña de reelección.

Tradicionalmente, los candidatos presidenciales en EE.UU. suelen pasar la noche electoral en sus estados de residencia permanente, que en el caso de Trump es Florida desde el año pasado, y se espera que su rival, Joe Biden, siga los resultados desde Delaware, donde vive.

Donald Trump

Sin embargo, esta no es la primera vez que un presidente en ejercicio que busca un segundo mandato pasa la velada electoral en Washington: el republicano George W. Bush lo hizo en 2004, cuando ganó la reelección contra el demócrata John Kerry.

El gran volumen de votos por anticipado y por correo emitidos en estas elecciones hace muy improbable que se conozca el resultado la misma noche del 3 de noviembre, lo que podría haber motivado la decisión de Trump de quedarse en Washington, y probablemente en la Casa Blanca.

“Trump es muy supersticioso, no le gusta la idea de planificar una fiesta de victoria. En 2016 tampoco le gustaba”, dijo el pasado fin de semana un asesor del presidente a la publicación Axios.

El New York Times afirmó que no está claro por qué ha decidido el presidente no aparecer en su hotel en la capital la noche electoral, aunque el anuncio de que se planificaba esa fiesta le había granjeado nuevas críticas por utilizar su cargo oficial para el beneficio de su conglomerado empresarial, la Organización Trump.

A lo largo de su presidencia, la campaña de Trump y el secretariado del Partido Republicano (RNC) han gastado más de 7,4 millones de dólares en propiedades de la marca Trump, y el hotel que lleva el nombre del presidente en Washington tiene todas las habitaciones reservadas la noche electoral desde hace semanas.

No está claro si se celebrará finalmente una fiesta en el hotel Trump aunque el presidente no asista, pero la organización de ese evento sería complicada debido a las regulaciones para contener la pandemia en el Distrito de Columbia, donde se encuentra Washington, que limitan las reuniones a un máximo de 50 personas.

EFE

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América del Norte

La “doctrina Biden”: reconstruir los pilares del viejo liderazgo de EE.UU.

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Joe Biden

El candidato demócrata a la Presidencia de EE.UU., Joe Biden, quiere reconstruir los pilares de la arquitectura mundial que durante más de siete décadas garantizó la primacía mundial de Washington y que Donald Trump ha intentado desbaratar.

Las palabras que Biden más repite en sus discursos sobre política exterior son “democracia”, “liderazgo”, “un mundo libre” y “Europa”.

Su visión está influenciada por quién es: nació en 1942 como el hijo de una época en la que EE.UU. era el héroe de la Segunda Guerra Mundial y creció en la década de los 50, cuando Washington se adjudicó el papel de benevolente guía de Occidente ante la Unión Soviética.

Por ser quién es, cree firmemente en la idea del “excepcionalismo estadounidense”, es decir, que EE.UU. es una nación única cuyo liderazgo resulta indispensable para que el mundo sea libre, explicó a Efe el analista James Traub, periodista desde hace tres décadas y que ha conversado en numerosas ocasiones con Biden.

UN LÍDER PRAGMÁTICO Y ESCÉPTICO

A pesar de ese idealismo, el líder demócrata no es alguien que se deje cegar por los ideales, y de hecho, su enfoque es “secular” y “pragmático”, avisó Traub.

“Biden al final es un político -apuntó Traub.- Biden hace lo que hacen los políticos. Y eso significa que le gusta conocer a los líderes de otros países, sentarse con ellos, tener largas conversaciones para entender cuáles son sus ideas. Su naturaleza, como político, es asumir que todo el mundo tiene intereses”.

Aun así, Biden no asume que sus intereses sean los únicos que son legítimos por ser estadounidense, algo que Trump sí da por hecho, indicó Traub.

Biden también está influenciado por su extensa experiencia en política exterior: durante tres décadas se sentó en el comité de Exteriores del Senado y lo presidió en dos ocasiones, además de que como vicepresidente de Barack Obama (2009-2017) jugó un papel crucial en la relación con Afganistán, Irak y Ucrania, entre otros países.

Esa experiencia crea cierta “tensión” interna dentro de Biden, que se divide ente el idealismo del “excepcionsalismo americano” y lo que ha aprendido durante su carrera, resaltó Traub.

Como resultado, Biden se ha mostrado mucho más escéptico que otros demócratas en temas como intervenciones humanitarias y promoción de la democracia mediante el uso de la fuerza, una idea que sí abrazaron los neoconservadores de George W. Bush (2001-2009) con las intervenciones en Irak y Afganistán.

LA “DOCTRINA” BIDEN: ESCUCHAR

En opinión de Traub, si existe una “doctrina Biden”, es decir, una serie de ideas que unifican su visión del mundo, esas serían “hablar” y “escuchar”.

Daniel W. Drezner, profesor de Política Internacional en la Universidad de Tufts de Massachusetts, está de acuerdo; aunque él define la “doctrina Biden” como “restauracionismo”.

Su objetivo es que Washington vuelva a ser el líder del orden internacional mundial que nació después de la Segunda Guerra Mundial y cuya espina dorsal son las democracias occidentales y la cooperación a través de organismos internacionales como Naciones Unidas y la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Con su inflamado nacionalismo, Trump ha cuestionado la vigencia de las alianzas que han sustentado durante décadas el poder geopolítico estadounidense, como la OTAN; y, a golpe de aranceles, ha fracturado el sistema de comercio internacional que contribuyó al dominio económico de Washington.

Por eso, después de cuatro años, la pregunta es: ¿Es posible reconstruir ese orden internacional? ¿Volverán los aliados a confiar en Washington?

“Se puede argumentar que el problema para los aliados de EE.UU. es que, incluso si Trump pierde, incluso si Trump sale de la esfera internacional, ya ganó una vez. El mensaje, lo que le queda a los aliados estadounidenses, es que esto podría ocurrir de nuevo”, argumentó Drezner.

A su juicio, todo depende de si los republicanos se reconcilian con el orden liberal internacional, lo que permitiría a Washington mostrar al mundo una posición unificada.

EUROPA Y LA INEVITABLE ASIA

Con la idea de restaurar el liderazgo estadounidense, Biden ha prometido que una de sus primeras medidas será convocar una “Cumbre de las Democracias”, esto es una reunión de las democracias del mundo para reafirmar la importancia de ese sistema de Gobierno en sí mismo, con el objetivo de contrarrestar la renovada fuerza de los líderes autoritarios.

Los ejes de esa iniciativa serían los aliados tradicionales de Washington: Corea del Sur, Japón, Australia, Nueva Zelanda y, por supuesto, Europa.

Expertos como Traub consideran que la alianza con la Unión Europea (UE) es algo “más natural” para Biden; pero el profesor de la Universidad George Mason, Michael Hunzeker, opina que un futuro Gobierno demócrata “no tendrá otra opción” que priorizar la relación con el Indo-Pacífico.

“Independientemente de lo que el propio Biden prefiera, simplemente hay demasiados desafíos y puntos críticos en esa parte del mundo como para enfocarse en otra parte, en este momento. Desde la guerra comercial con China hasta Taiwán”, que el gigante asiático considera parte de su territorio, explicó a Efe Hunzeker.

EE.UU. ve en China a un gran competidor por la supremacía mundial y, más importante, lo percibe como un factor de riesgo, pues no sabe si Pekín quiere integrarse en el orden mundial de organizaciones internacionales y libre comercio o dinamitarlo para crear otro sistema a su medida.

Frente a ese debate, Obama ideó una política para integrar a China que bautizó “Giro a Asia” (Pivot to Asia, en inglés) y, por su parte, Trump ha dado una mayor importancia estratégica a la India, que tiene sus propios conflictos con China, en lo que llamó su “estrategia para el Indo-Pacífico”.

A pesar de que la figura de Biden es de sobra conocida por los estadounidenses, sigue habiendo incógnitas sobre cómo encararía el ascenso de China y otros desafíos para Washington.

Conviene no olvidar que, más allá de las “doctrinas”, los presidentes de EE.UU. muchas veces no eligen sus cartas, ni los conflictos con los que tienen que lidiar y la suerte -o el destino- deciden cuál será su política exterior.

EFE

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América del Norte

EE.UU. rompe el récord de contagios diarios de coronavirus con 91.295 y roza los nueve millones

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coronavirus - Nueva York

Estados Unidos alcanzó este jueves la cifra de 8.940.170 casos confirmados del coronavirus SARS-CoV-2 y la de 228.625 fallecidos por la enfermedad de la covid-19, de acuerdo con el recuento independiente de la Universidad Johns Hopkins.

Este balance a las 20.00 hora local (00.00 GMT del viernes) es de 1.021 muertes más que el miércoles y de 91.295 nuevos contagios, superando por primera vez desde el inicio de la pandemia los 90.000 casos en un solo día.

Pese a que Nueva York ya no es el estado con un mayor número de contagios, sí sigue como el más golpeado en cuanto a muertos en Estados Unidos con 33.444. Tan solo en la ciudad de Nueva York han muerto 23.989 personas.

A Nueva York le siguen en número de fallecidos Texas (18.276), California (17.553), Florida (16.648) y Nueva Jersey (16.332).

Otros estados con un gran número de muertos son Massachusetts (9.951), Illinois (9.945), Pensilvania (8.743), Georgia (7.923) o Michigan (7.653).

En cuanto a contagios, California suma 921.673, le sigue Texas con 918.520, tercero es Florida con 794.624 y Nueva York es cuarto con 503.176.

El balance provisional de fallecidos -228.625- supera con creces la cota más baja de las estimaciones iniciales de la Casa Blanca, que proyectó en el mejor de los casos entre 100.000 y 240.000 muertes a causa de la pandemia.

El presidente estadounidense, Donald Trump, rebajó esas estimaciones y se mostró confiado en que la cifra final estaría más bien entre los 50.000 y 60.000 fallecidos, aunque luego auguró hasta 110.000 muertos, un número que también se ha superado.

Por su parte, el Instituto de Métricas y Evaluaciones de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, en cuyos modelos de predicción de la evolución de la pandemia se fija a menudo la Casa Blanca, calcula que para final de año Estados Unidos llegará a los 325.000 fallecidos y para el 1 de febrero a los 400.000.

EFE

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