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Los médicos creen que las farmacias no son lugares adecuados para hacer test

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La Organización Médica Colegial (OMC) desaconseja hacer los test de antígenos en las farmacias, ya que “no son lugares adecuados” para ello, debido, entre otras cosas, a que pueden coincidir personas infectadas de coronavirus con otras que van a comprar otros productos o retirar sus medicamentos.

Lo ha asegurado la vicepresidenta segunda de la OMC, Manuela García, en declaraciones a Efe este jueves, en las que ha citado una serie de circunstancias por las que “a priori” no es aconsejable realizar estas pruebas en las oficinas de farmacia, como quiere, por ejemplo, la Comunidad de Madrid.

García argumenta que los test de antígenos dan positivo en los días en los primeros días de la infección cuando la persona tiene una alta cantidad del virus y es más contagiosa, con lo que la muestra debe tomarse en un lugar en el que no comparta espacio con personas sanas.

“Hay que tener hay que tener en cuenta que el lugar debe ser el adecuado; una persona con síntomas no puede estar en el mismo sitio que otra que, por ejemplo, va a comprar leche para su bebé”, sostiene la vicepresidenta segunda de la OMC.

Además, hace hincapié en que la prescripción de la prueba debe hacerse en un contexto clínico, bajo las directrices de la administración sanitaria competente y la muestra la debe extraer personal cualificado para ello.

“La persona debe estar habilitada para tomar la muestra y tiene que estar habituada a hacerlo porque la técnica no es tan sencilla; de lo contrario, lo que tendremos serán falsos negativos”, opina la doctora.

Por todo ello, García estima que las farmacias “no son los lugares adecuados para hacerlo inicialmente” y lo son más los lugares al aire libre o con más espacio como las carpas que se habilitan en algunas zonas y siempre con el personal adecuado.

“En lugares abiertos mucho mejor”, apunta.

Por su parte, el sindicato CSIF ha pedido al Ministerio de Sanidad y a las comunidades autónomas que se están planteando realizar test covid en las farmacias que contraten más personal de enfermería si necesitan realizar más pruebas con garantías de seguridad.

En un comunicado, estima que una farmacia “nunca proporcionaría las condiciones de seguridad” de un hospital o centro de salud y que el personal cualificado para tomar las muestras es el de enfermería.

“Los farmacéuticos no tienen la formación para realizar este tipo de prueba”, sostiene el sindicato.

EFE

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Salud

Benadryl y los otros dos antihistamínicos que pueden ser efectivos contra la covid-19

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Benadryl y los otros dos antihistamínicos que pueden ser efectivos contra la covid-19

Tres antihistamínicos, entre ellos el benadryl (difenhidramina), han mostrado alguna efectividad a la hora de inhibir la infección de células por el coronavirus que causa la enfermedad de la covid-19, de acuerdo a los resultados preliminares de un estudio de la Universidad de Florida (UF) dado a conocer este viernes.

Los hallazgos sobre los efectos de un grupo de antihistamínicos existentes en el mercado se lograron al analizar pruebas de laboratorio de células y un análisis detallado de casi 250.000 registros médicos de pacientes de California, según una nota de University of Florida Health.

Los resultados preliminares revelan que el uso de la hydroxizina, difenhidramina y azelastina está asociado a “una probabilidad reducida de dar positivo en la prueba del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19”, señaló el inmunólogo y profesor del centro universitario David Ostrov.

“Luego descubrimos que estos medicamentos específicos mostraban actividad antiviral directa contra el SARS-CoV-2 en el laboratorio”, agregó el investigador.

Los datos de este estudio, cuya investigadora principal es Leah Reznikov, profesora deUF, pueden respaldar el lanzamiento de un ensayo clínico aleatorio y controlado para determinar si los antihistamínicos específicos “pueden tratar o incluso prevenir el COVID-19 en humanos”, señala el comunicado.

“El hecho de que estos medicamentos inhiban realmente el virus en el laboratorio no significa necesariamente que lo inhibirán activamente en las personas, pero podrían hacerlo”, dijo Ostrov, que resalta que no se ha “establecido formalmente una causa y efecto” y de ahí la necesidad de más investigaciones.

Benadryl y los otros dos antihistamínicos contra el coronavirus

El trabajo de los investigadores se centró en la enzima convertidora de angiotensina-2, o ACE2, una proteína y “puerta de entrada” que el virus usa para invadir células humanas y analizaron los registros médicos de casi un cuarto de millón de pacientes de California.

Descubrieron que las personas de 61 años o más que habían usado ciertos antihistamínicos tenían menos probabilidades de dar positivo en la prueba del coronavirus SARS-CoV-2 que aquellas que no tomaban los medicamentos.

Posteriormente, descubrieron que la hidroxicina, difenhidramina y azelastina “mostraron efectos antivirales directos y estadísticamente significativos” sobre el coronavirus.

Reznikov dijo que los datos sugieren que estos tres antihistamínicos pueden interrumpir las interacciones del virus con ACE2 o unirse con otra proteína que puede interferir con la replicación viral.

La hidroxicina y azelastina se venden bajo receta médica, mientras que la difenhidramina, cuya marca comercial es Benadryl y combate el resfrío y las alergias, se vende directamente en el mostrador.

Ostrov advirtió no obstante de no automedicarse con Benadryl o estos otros dos antihistamínicos como medida de prevención o tratamiento contra la covid-19, y que cualquier uso ajeno a lo que indica la etiqueta debe ser consultada con el médico de cabecera.

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Salud

La inmunidad frente a la covid-19, una cuestión de tiempo y paciencia

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Casi un año después de que el SARS-CoV-2 se extendiera como la pólvora hasta causar una pandemia que acumula 1,4 millones de muertos en el mundo, los científicos han aprendido mucho sobre este covid-19, pero aún quedan aspectos importantes por desvelar como la duración o la intensidad de la inmunidad, cuestiones que solo el tiempo ayudará a responder.

En estos meses “hemos avanzado bastante en el conocimiento de la inmunidad frente al SARS-CoV-2, pero no lo suficiente como para hacer predicciones.
Queda mucho por explorar”, dijo a Efe la inmunóloga española del Centro de Investigaciones Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC) María Montoya.

De momento, la ciencia ya sabe qué papel desempeñan algunos de los actores involucrados en la inmunidad, cómo los anticuerpos o las células que destruyen a las células infectadas por el virus, pero falta saber “cuál es la implicación de cada uno de estos componentes en la eliminación de la infección y en la protección a largo plazo”, advirtió Montoya.

LA RESPUESTA INMUNE

Pero, vayamos por partes: ¿En qué consiste la inmunidad?. La inmunidad es la capacidad del organismo para protegerse de la infección de un patógeno, y se adquiere tras pasar la enfermedad o vacunarse frente a ella.

Tanto si el patógeno es original (virus o bacteria), como si está atenuado y es inofensivo (una vacuna), el cuerpo detecta un elemento extraño y desencadena una respuesta que se produce en distintas etapas, detalló a Efe la catedrática de Inmunología del Centro de Investigaciones Biomédicas (CINBIO) y doctora en Medicina, África González.

La primera es una respuesta rápida, la innata, una ofensiva en la que un ‘ejército’ de elementos solubles (interferones) y células (macrófagos, neutrófilos y células dendríticas) intentan retrasar el avance del virus y evitar la infección e incluso los síntomas.

En la segunda, el sistema inmune pone en marcha la respuesta adaptativa, más lenta y específica, encargada de producir anticuerpos contra el virus atacante y de eliminar todas las células del cuerpo que estén infectadas. Para ello, producirá células T y B de memoria, cuya misión es “defender al organismo de futuras agresiones de ese mismo patógeno”, explicó González.

Si esta respuesta inmune combinada es lo suficientemente fuerte, el organismo no sólo será capaz de eliminar al virus y frenar el avance de la enfermedad, sino que además, quedará preparado para eliminarlo rápidamente en el futuro; es la memoria inmunitaria.

De hecho, en eso consiste la vacunación: en hacer que el organismo recuerde al patógeno para defenderse rápidamente contra él cuando sea necesario.

¿INMUNIDAD PARA TODOS?

Aunque el proceso sea el mismo en todas las personas, la intensidad de la inmunidad generada tras una infección depende de muchos factores como la genética, la edad, el sexo, las vacunas previas o la exposición a patógenos.

Por ejemplo, para la covid-19 se ha observado que algunos genes pueden proteger del virus y que algunas vacunas como la de la gripe común, también dan “cierta protección”, mientras que ser hombre, mayor de 65 o tener diabetes, obesidad o hipertensión son factores que elevan el riesgo de sufrir covid-19 severo, explicó la catedrática de la Universidad de Vigo (noroeste de España).

Además, algunas alteraciones genéticas también pueden incrementar la susceptibilidad de enfermar de gravedad del virus, añadió.

En el lado contrario de la balanza, por ejemplo, están los niños menores de 10 años que parece que tienen menor capacidad de infectarse de SARS-CoV-2 y de contagiar y que, cuando se infectan, no desarrollan síntomas (o son muy leves), todavía no se sabe muy bien por qué.

El tipo de patógeno, su virulencia y su capacidad para mutar, también determinan el tipo de infección y su gravedad, por eso, “la inmunidad no es igual entre unas personas y otras, ni en intensidad, ni en duración”, avisó González.

MUTACIONES y REINFECCIONES

Determinar cuánto dura la inmunidad frente a la covid-19, es la pregunta de millón, según ambas expertas.

“Sabemos que hay al menos memoria inmunitaria de ocho meses en personas que se infectaron al comienzo de la pandemia, y se sabrá más conforme pase el tiempo, antes es imposible saberlo. Tan solo se puede especular o comparar la covid-19 con otros virus semejantes”, explicó González.

Además, “estamos viendo que la respuesta inmune a la infección natural es muy variable entre unas personas y otras, y aún no sabemos muy bien las implicaciones que esto tiene. De momento, hay más preguntas que respuestas al respecto”, recordó Montoya.

Una de las situaciones que más preocupa a los científicos y que puede ser determinante en la evolución futura de la pandemia es la capacidad de mutación del SARS-Cov-2, que puede hacer que un organismo no sea capaz de reconocer al virus y vuelva a infectarse pese a haber pasado la infección.

“Esto es lo que pasa con el virus de la gripe, que cambia mucho de año a año, y nuestro sistema inmunitario no reconoce bien al virus mutado. Por esto hay que revacunarse anualmente con vacunas que contienen cepas nuevas”, explicó África Gónzález

En la covid-19 la tasa de mutación es pequeña, si esto se mantiene es muy improbable que haya nuevos contagios o serán mínimos, y que no haya que cambiar la vacuna del cada año, como ocurre con la de la gripe.

Hasta la fecha, solo se han descrito 27 casos de reinfección por SARS-CoV-2 en el mundo.

Y esta semana se ha conocido el primer caso de reinfección en España, el de una mujer que tras infectarse en abril tuvo un segundo episodio más grave que el primero y con otra variante del virus, en septiembre.

Además, los investigadores del Hospital Gregorio Marañón de Madrid que han hecho el estudio de este caso, han descrito el escenario epidemiológico completo que rodea a la infección, lo que ha permitido detallar, por primera vez en esta pandemia, no solo la variante que reinfectó a la paciente, sino cómo, a su vez, esta mujer provocó una transmisión posterior y contagió a varias personas de su entorno cercano.

LAS VACUNAS, UNA APUESTA SEGURA

Por ahora, todos los prototipos de vacuna que están a punto de ser aprobadas por las autoridades reguladoras y que llegarán al mercado a principios de 2021, como los de Pzifer, Moderna, Oxford y AstraZeneca, se están desarrollando sobre la misma cepa de SARS-CoV-2, con pequeños cambios (mutaciones) entre ellas.

Además, las vacunas se centran en la proteína S (spike) que es la que utiliza el virus para entrar en las células humanas a través del receptor ACE-2 e infectar al organismo, de manera que la protección contra el virus estará asegurada en todas las vacunas aprobadas por las agencias reguladoras de Europa y Estados Unidos.

Si algo ha quedado claro en estos meses, es que la ciencia está preparada para responder a todas estas preguntas y desarrollar vacunas en un tiempo récord. Cada día responden nuevas preguntas y cada día se sabe algo nuevo, pero aún habrá que esperar un poco más antes de contestar todas las interrogantes relacionadas con el SARS-CoV-2, el protagonista de 2020.

EFE

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Salud

Estrés postraumático y depresión, efectos de covid-19 sobre la salud mental

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Estrés postraumático - salud mental

Los cambios sociales y restricciones impuestas en todo el mundo para frenar la expansión del coronavirus han pasado factura a nuestra salud mental; según un estudio científico internacional, en primavera, durante la primera ola de la pandemia, siete de cada diez personas (68,5%) tuvieron síntomas de estrés postraumático, uno de cada cuatro de depresión (25%) y una quinta parte sufrió ansiedad (19,5%).

El estudio, liderado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), fue realizado por científicos del Instituto de Investigación Sanitaria Biocruces y la Fundación Ikerbasque (ambos en España) y SRI International, la Universidad de Stanford y la Universidad de la Mancomunidad de Virginia, de Estados Unidos.

La investigación, cuyos resultados se han publicado en el “Journal of Clinical Psychology”, se hizo de manera ‘online’ el pasado abril, a través de una encuesta en las redes sociales en la que participaron 6.882 personas de 59 países.

El cuestionario, que evaluaba el efecto de los cambios experimentados en la vida de las personas desde la irrupción del coronavirus, mostró que un porcentaje significativo de la población sufrió síntomas moderados o graves de depresión (25,4%) y ansiedad (19,5%) en la primera ola de la pandemia.

“En cuanto a síntomas de estrés postraumático, el porcentaje ascendía a un 68,5%, lo que evidencia que para muchas personas la pandemia ha sido un evento traumático cuyo coste psicológico a largo plazo aún no podemos determinar”, advierten Elisabet Alzueta y Juan Carlos Arango-Lasprilla, investigadores de la UAM y directores del estudio.

El estudio advierte que ciertas características demográficas pueden hacerte más vulnerable a sufrir estos problemas psicológicos: principalmente ser mujer, pertenecer a un país de altos ingresos, no tener pareja y ser joven.

Para los investigadores es llamativo que, aunque las personas mayores son la población de más riesgo frente a la covid-19, no son los más afectados psicológicamente, tal vez porque “la edad está generalmente asociada a una mejor regulación emocional”.

Estudios recientes atribuyen la mayor vulnerabilidad de los más jóvenes a lo que se ha denominado “infodemia”, término que proviene de “información” y “epidemia”, en referencia a la rápida y abrumadora cantidad de información que existe sobre el coronavirus, tanto exacta como inexacta, apunta la UAM en una nota.

El contacto cercano con el virus (por ejemplo, haber tenido síntomas no confirmados de covid-19), y los niveles más altos de restricciones impuestas por los gobiernos, están relacionados con peores resultados psicológicos, según el estudio.

Pero, sobre todo, los cambios en la vida provocados por la pandemia como el confinamiento, la inestabilidad económica, las dificultades en la transición trabajo-casa y el aumento de las discusiones o conflictos con otros adultos en el hogar, están fuertemente vinculados a un mal estado de salud mental y son los mejores indicadores de los síntomas de depresión y ansiedad.

“Nuestro estudio destaca la importancia de los cambios relacionados con la pandemia en la vida de la población general, especialmente en las esferas del trabajo y el hogar.

Durante estos meses son muchas las personas que deben trabajar desde casa, lo que hace que el equilibrio entre el trabajo y la vida privada sea más difícil que nunca. La dinámica del trabajo debe ser ajustada a esta nueva realidad”, aseguran los autores.

La pandemia también está cambiando el entorno relacional en el hogar: la tensión económica y el aislamiento social durante los confinamientos pueden llevar a una escalada de conflictos y violencia en el hogar, de acuerdo con el estudio.

En conjunto, el estudio demuestra que la pandemia de la covid-19 no solo debe verse como una emergencia sanitaria, sino que también supone una amenaza para la salud mental de la población.

“La pandemia nos sitúa en un escenario completamente extraordinario de incertidumbre en la que se combina la amenaza continua por el virus, información constante por parte de los medios de comunicación y medidas extremas por parte de los gobiernos”, advierte el estudio.

“Comprender cómo las medidas de aislamiento social tienen un impacto en el funcionamiento psicológico de la población es crítico de cara a responder a futuras olas”, según los autores.

“Los gobiernos no sólo tendrán que sopesar los costos y beneficios a nivel económico y social de sus medidas, sino que también tendrán que integrar intervenciones de salud mental en sus planes de emergencia para brindar servicios que promuevan la salud de la población en todas las esferas”, concluyen los investigadores.

EFE

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