Los secretos del coeficiente intelectual: qué es, cómo se calcula y cómo mejorarlo

El coeficiente intelectual (CI) es una medida que intenta estimar la capacidad cognitiva de una persona en relación con su grupo de edad. Aunque existen diferentes formas de medir el CI, la más común es mediante la aplicación de tests estandarizados que evalúan aspectos como el razonamiento lógico, la memoria, el vocabulario y la velocidad de procesamiento.

El CI se expresa como un número que indica la posición relativa de una persona en una curva de distribución normal, donde el valor medio es 100 y la desviación estándar es 15. Esto significa que el 68% de la población tiene un coeficiente intelectual entre 85 y 115, el 95% entre 70 y 130, y el 99,7% entre 55 y 145. Los valores extremos son muy raros y se consideran indicativos de una superdotación (más de 145) o una discapacidad intelectual (menos de 55).

¿Para qué sirve conocer el CI?

Conocer el CI puede tener varios beneficios, tanto personales como profesionales. Por un lado, puede ayudar a identificar las fortalezas y debilidades cognitivas de cada uno, lo que puede facilitar el desarrollo de estrategias de aprendizaje, la elección de una carrera o la resolución de problemas. Por otro lado, puede ser un requisito para acceder a determinados programas educativos, becas o empleos que exigen un nivel mínimo o máximo de CI.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que el coeficiente intelectual no es una medida absoluta ni definitiva de la inteligencia, sino una aproximación que depende de muchos factores, como la educación, la cultura, la motivación o el estado emocional. Además, el CI no determina el éxito ni el fracaso en la vida, ya que hay otras habilidades y actitudes que influyen en el rendimiento académico, laboral y social.

¿Cómo puedo saber mi coeficiente intelectual?

Existen varias formas de saber el CI, pero no todas son igualmente válidas ni fiables. La más recomendable es acudir a un profesional cualificado que pueda aplicar y evaluar un test de CI reconocido y adaptado a las características del individuo. Algunos ejemplos de estos tests son el WAIS (Wechsler Adult Intelligence Scale), el WISC (Wechsler Intelligence Scale for Children) o el Raven (Matrices Progresivas).

Otra opción es realizar un test de CI online, pero hay que tener en cuenta que estos tests no tienen validez científica ni garantizan la fiabilidad de los resultados. Además, pueden estar sesgados por factores como la conexión a internet, el tipo de dispositivo o las condiciones ambientales.

Por lo tanto, estos tests sobre coeficiente intelectual solo deben tomarse como una forma de entretenimiento o curiosidad, y no como una prueba definitiva de la inteligencia.

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