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La Universidad de Tel Aviv predice un sismo de magnitud 6,5 en los próximos años en Israel La Universidad de Tel Aviv predice un sismo de magnitud 6,5 en los próximos años en Israel

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La Universidad de Tel Aviv predice un sismo de magnitud 6,5 en los próximos años

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Un estudio de la Universidad de Tel Aviv en las profundidades del Mar Muerto, el lugar más bajo del planeta, predice un sismo de magnitud 6,5 en la región en los próximos años.

“No quiero causar alarma, pero estamos viviendo en un período tectónicamente activo. El registro geológico no miente y vendrá un gran terremoto en Israel”, declaró el investigador Shlomo Marco sobre los resultados de este estudio publicado en la revista especializada “Science Advances”.

A través de perforaciones a cientos de metros en el subsuelo del famoso lago salado, los investigadores pudieron reconstruir la historia de los terremotos a partir del registro geológico.

Para ello, analizaron los sedimentos y la secuencia de las capas mediante ecuaciones y modelos computacionales desarrollados específicamente para este estudio.

Detectaron que hay una “subestimación de la frecuencia de los sismos en la zona” y que, por ejemplo, los terremotos de magnitud 7,5 -que se estimaban en periodos de 10.000 años- “son mucho más frecuentes con un ciclo promedio que oscila entre 1.300 y 1.400 años”.

En el caso de los sismos de magnitud 6,5 en la escala de Richter, que ocurren cada 130 a 150 años, los investigadores encontraron lapsos de tiempo entre los terremotos de “unas pocas décadas de diferencia” y otros de cientos de años.

El último sismo de magnitud 6,5 se sintió en el valle del Mar Muerto en 1927 y afectó a Amman (Jordania), Jerusalén, Belén (Cisjordania) e incluso Yafa (hoy en la costa israelí).

“Ahora, a partir de los hallazgos del estudio, los investigadores advierten que es muy probable que ocurra otro terremoto en nuestro tiempo de vida, en los próximos años o décadas”, asegura el grupo de expertos en un comunicado.

La investigación, realizada por un grupo de expertos internacionales, cuenta con el auspicio del Programa Internacional de Perforación Científica Continental (ICDP), que realiza perforaciones profundas en lechos de lagos en todo el mundo para estudiar el clima antiguo y otros cambios ambientales.

“En 2010, se colocó una plataforma en el centro del Mar Muerto y comenzó a perforar a una profundidad de cientos de metros, lo que permitió un análisis de unos 220.000 años de geología” del lago, aclara el comunicado de la Universidad de Tel Aviv.

“Por supuesto, no tenemos forma de predecir exactamente cuándo temblará la tierra bajo nuestros pies, esta es una proyección estadística; pero desafortunadamente puedo decir que un terremoto que causará cientos de víctimas ocurrirá en los próximos años”, lamenta Marco.

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Ciencia

La “Última Cena” de Tiziano que escondía una iglesia de la campiña inglesa

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Última Cena de Tiziano

Un cuadro descolorido que representaba la escena de la “Última Cena” colgó de la pared de una iglesia de Ledbury (oeste de inglaterra) durante más de un siglo sin que nadie reparase en él, hasta que el restaurador Ronald Moore lo vio e investigó hasta descubrir que ocultaba la supuesta firma del pintor italiano Tiziano.

La obra llegó a Reino Unido en 1775, después de que el coleccionista de arte John Skippe la comprase en un convento veneciano, y, tras su fallecimiento, sus herederos la donaron “sucia” y en “mal estado” en 1909 a la iglesia de San Miguel y Todos los Ángeles, según explica Moore a Efe en una entrevista.

Allí ha permanecido en una pared 111 años. Nadie pensaba que era un original, sino que dieron por hecho que se trataba de una simple copia, como la que también tienen de “La Última Cena” de Leonardo Da Vinci en el altar, restaurada por Moore hace una década.

OBRA DE VARIOS ARTISTAS

Fue entonces cuando el restaurador se fijó en la otra desgastada pintura que colgaba en el templo, de la que le llamó la atención la calidad en los “retratos”, pues supo reconocer a Tiziano y posiblemente a Tintoretto en la parte izquierda de la pintura.

“Cuando en una pintura aparece alguien en el cuadro mirándote, normalmente es el propio pintor representándose a sí mismo”, explica Moore. Un ejemplo claro es Diego Velázquez, que también se incluyó dentro de su famosa obra de “Las Meninas”.

Cuando le propusieron, años más tarde, restaurar el enigmático cuadro, Moore aceptó, y pudo ver de cerca que no había rastros de “spolvero” (trazos que indicasen que fuese un calco del original); y que se trataba de una obra realizada “de forma conjunta por varios artistas” en un taller.

A pesar de su lamentable estado, Moore descubrió que el cuadro estaba fechado en 1576, el año en el que falleció el pintor italiano Tiziano, por lo que se enmarcaba en el periodo de las “pinturas venecianas”, aunque había perdido “gran parte del color” que las caracteriza.

Asimismo, Moore subraya que lo interesante del cuadro es que, de acuerdo con su hipótesis, “es una obra que contiene otra obra”: un retrato familiar, pues dentro de las figuras de la “Última Cena” se puede observar que, los rasgos de los apóstoles son, en realidad, los miembros de la familia Vecellio.

UNA INVESTIGACIÓN DE 11.000 HORAS

De este modo, comenzó a escudriñar la obra y, siguiendo “pistas” que el dueño anterior dejó escritas en una nota, al más puro estilo de “El Código Da Vinci”, puso especial atención en una jarra de metal que aparece.

“Cuando lo vi por primera vez en la pintura era muy pequeño, no parecía una firma, eran simplemente manchas negras. Fue al poner la luz ultravioleta cuando descubrí que realmente había algo ahí”, confiesa Moore, que sintió una “revelación muy emocionante”.
Incluso nueve meses después le tiembla la voz al recordar el momento en que se reveló ante él la firma de Tiziano tras un proceso de desencriptación en el que tanto Moore, como su ayudante, Patricia Kenny, invirtieron varias semanas. “Fue un descubrimiento fantástico, todavía no me lo puedo creer”, admite el restaurador.
Desde entonces, ambos han pasado más de tres años investigando la relación entre Tiziano y el cuadro, 11.000 horas de trabajo plasmadas en el libro “La Última Cena perdida de Tiziano”, que saldrá a la venta el 26 de marzo.

LA “ÚLTIMA CENA” DEL ESCORIAL

La de Ledbury no es la única “Última Cena” atribuida a Tiziano. De hecho la que hasta ahora se conocía es la que se alberga en el monasterio madrileño de San Lorenzo del Escorial, que, según Moore, tiene mejores “condiciones” y “detalles más refinados” que su homóloga inglesa.

El descubrimiento se ha dado a conocer el mismo día que el Museo del Prado inicia una exposición con las llamadas “poesías” del pintor italiano, que Moore confía en que recibirán mayor atención tras sus revelaciones.

Para el restaurador, la “Última Cena” necesita ahora salir de esa pared en la que ha estado un siglo, para “radiografiarla al detalle”, descubrir los “trazos” y la “identidad” de los pintores que acompañaron a Tiziano, y, en definitiva, ayudar a la Historia del Arte a entender mejor su obra.

EFE

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La mayor erupción volcánica de Suramérica llegó a Canadá, Rusia y Alemania

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La mayor erupción volcánica de Suramérica llegó a Canadá, Rusia y Alemania

La mayor erupción volcánica de la historia de Suramérica se dio en febrero de 1600, superó a la del Vesubio y tuvo como protagonista al volcán Huaynaputina, enclavado en los Andes del sur de Perú, que lanzó cenizas que llegaron hasta Canadá e incluso afectaron al clima y la agricultura de Rusia y Alemania.

La explosión de este volcán, ubicado a unos 4.850 metros sobre el nivel del mar y aún en actividad en la región sureña de Moquegua, superó los 30 kilómetros de altura y expulsó unos 14 kilómetros cúbicos de material volcánico que, según el Instituto Geofísico del Perú (IGP), sepultó al menos diez pueblos cercanos y causó la muerte de unas 1.500 personas.

“El año 1600 ha quedado registrado para América del Sur por haber sido testigo de una de las explosiones volcánicas más importantes del mundo, quizás el más grande proceso eruptivo de un volcán, al menos de Suramérica”, destacó a Efe el presidente ejecutivo del IGP, Hernando Tavera.

IMPACTO LOCAL Y MUNDIAL

El Huaynaputina, cuyo nombre en quechua significa “joven volcán”, erupcionó el 19 de febrero de 1600 y afectó directamente a las regiones peruanas de Moquegua, Arequipa y Tacna, así como a otras zonas del país y parte del territorio actual de Chile y Bolivia.

Los flujos piroclásticos y las cenizas sepultaron los poblados cercanos y también contaminaron el importante río Tambo, mientras que ciudades grandes como Arequipa y Moquegua fueron cubiertas por un manto de ceniza y humo.

Este fenómeno se mantuvo, al menos, durante 30 días y las crónicas de la época señalan que Arequipa “estuvo a oscuras y no pudieron ver el sol ni las estrellas, no podían distinguir entre el día y la noche”, comentó Tavera.

La mayor erupción volcánica de Suramérica llegó a Canadá, Rusia y Alemania

A nivel mundial, las evidencias más claras de su impacto se han encontrado en los bosques de Canadá, pero también hay crónicas que describen que las hambrunas que se produjeron en Rusia entre 1601 y 1603 “habrían tenido relación, porque las temperaturas a nivel global disminuyeron hasta dos a tres grados en algunas zonas”.

Se considera así que provocó el descenso de temperaturas en el Hemisferio Norte y la hambruna en Rusia, al alterar la atmósfera con el material piroclástico expulsado, además de disminuir la producción agrícola en Alemania.

ESTALLIDO SUPERIOR AL DEL VESUBIO

Tavera explicó que “si las erupciones volcánicas son medidas con una escala de 0 a 8, la explosión del Huaynaputina alcanzó el número 6” y la fumarola que emitió en el momento crítico le permitió alcanzar “la zona de la atmósfera alta”.

Esto propició que el material volcánico, compuesto básicamente por cenizas, permaneciera durante más de un año “dando la vuelta al mundo sin ningún problema”.

El estallido dejó un gran cráter en una meseta a 4.200 metros sobre el nivel del mar y fue superior al del famoso volcán Vesubio, que en el año 79 antes de Cristo alcanzó una escala de 5 y destruyó ciudades romanas como Pompeya y Herculano.

Similar al del también famoso Krakatoa y tuvo tal repercusión que cuatro siglos después se ha descubierto residuos piroclásticos en árboles en Canadá que, de acuerdo a las investigaciones, proceden de la explosión en los lejanos Andes de Sudamérica.

“Cuando han talado árboles han encontrado que en algunos anillos se encuentra ceniza volcánica que, después de la datación, corresponden a este volcán”, acotó Tavera.

EL VOLCÁN EN LA ACTUALIDAD

“Creo que para nosotros haber recogido la mayor cantidad de información histórica nos permite tener una clara idea de cuál podría ser el escenario de volcanes que puedan ser similares”, acotó Tavera al referirse a la importancia de las investigaciones sobre la gran erupción de hace más de cuatro siglos.

La mayor erupción volcánica de Suramérica llegó a Canadá, Rusia y Alemania

El IGP, un organismo creado hace casi cien años, estudia en la actualidad “el comportamiento dinámico” del Huaynaputina mediante un monitoreo y vigilancia en tiempo real a cargo del Centro Vulcanológico Nacional (CENVUL), instalado en Arequipa.

El volcán “está en plena actividad y con mayor presencia desde el 2016, registrando por lo menos un sismo al día”, detalló el organismo, mientras que Tavera añadió que ahora se puede “hacer un pronóstico bastante certero de un proceso eruptivo”, lo que permitiría “evacuar a la población y no tener tanta mortandad cuando se presentan estos peligros”.

ESTUDIOS VULCANOLÓGICOS

El IGP, un organismo muy reconocido en Perú por su seguimiento de los terremotos en un país altamente sísmico, comenzó a estudiar la actividad volcánica a partir de una explosión del volcán Sabancaya, en la región sureña de Arequipa, a finales de los años 80.

En 2016, tras otras erupciones del Sabancaya, inició la construcción de un observatorio vulcanológico y en 2019 creó el CENVUL, desde donde vigila al Huaynaputina y otros doce volcanes activos en el país, entre los que está el famoso Misti, el hermoso volcán tutelar de la ciudad de Arequipa, una de las más importantes de Perú, con más de 1,3 millones de habitantes en la actualidad.

Tavera resaltó que el trabajo científico ya ha permitido alertar de erupciones inminentes, como la que del volcán Ubinas en 2019, ubicado también en Moquegua y el más activo de Perú, que se pudo anticipar en diez días y permitió poner a buen recaudo a los habitantes de los pueblos cercanos.

Aunque esa explosión alcanzó una escala de 2 a 3, considerada por los expertos “bastante pequeña”, las cenizas llegaron a cinco kilómetros de altura y fueron llevadas por el viento hasta Bolivia.

Actualmente, el IGP mantiene un intenso trabajo científico, que además de dedicarse a las “ciencias de la tierra”, mediante el estudio de los suelos, los sismos y los volcanes, también le permite hacer trabajos sobre los océanos, los deslizamientos, las crecidas de ríos, la alta atmósfera y la astronomía.

EFE

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Descubren en Argentina la cola de un armadillo gigante de hace 700.000 años

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Descubren en Argentina la cola de un armadillo gigante de hace 700.000 años

El Museo Paleontológico de San Pedro, ubicado en la provincia de Buenos Aires, cuenta con una nueva pieza de gran valor histórico, una cola fosilizada de un armadillo gigante que vivió en el final de la edad Ensenadense, hace más de 700.000 años.

El hallazgo se produjo cuando el operario Fausto Capre estaba excavando con su máquina a unos 10 metros de profundidad en una cantera, y observó un objeto que le llamó la atención, ante lo que llamó a un equipo de paleontólogos que confirmó la naturaleza de la pieza, que tiene cerca de un metro de longitud y pesa 43 kilogramos.

Si bien los hallazgos de fósiles son comunes en la zona, este destaca por su antigüedad, por pertenecer a una época de la que se desconocen muchos datos sobre las gigantes especies que habitaban el continente, como es el caso de este armadillo gigante, que tendría un peso superior a los 1.000 kilogramos, 4 metros de largo y una coraza de unos 5 centímetros de espesor, lo que lo convierte en una especie de “tanque de guerra viviente”, como dijo a Efe el paleontólogo José Luis Aguilar.

UNA ÉPOCA DE ANIMALES GIGANTES

“De este periodo de tiempo realmente es poco lo que se conoce de muchos integrantes de la fauna sudamericana que caminaban por estos lugares, cada vez que encontrás un fósil de finales de la edad Ensenadense siempre encontrás que ese animales tiene diferentes adaptaciones (…)..ves que son más toscos, más corpulentos, tienen un gigantismo diferente, un gigantismo mayor”, señaló Aguilar, director del Museo Paleontológico de San Pedro.

Esta época esta considerada como el “pico de una respuesta evolutiva”, por la que los animales herbívoros naturales de Suramérica aumentaron su tamaño para defenderse de la llegada de nuevos predadores procedentes de norteamérica cuando ambos continentes se unieron hace entre 3 y 4 millones de años.

“Desde América del norte vinieron carnívoros como los tigres diente de sable, los perros salvajes, los felinos… todo un montón de carnívoros que no estaban en sudamérica que empiezan a depredar a esos animales herbívoros como los perezosos gigantes (…). La respuesta evolutiva es que después de unos cientos de miles de años estos animales empiezan a hacerse más grandes como diciendo ‘me hago más grande para que te sea mas difícil atacar'”, agregó.

UNA TRAMPA NATURAL

En esta misma zona se encontraron varios fósiles de distintos animales en un espacio reducido, ya que en este había un pantano que actuaba como una “trampa natural” para los animales.

“A finales de esta edad Ensenadense toda esa zona fue un antiguo pantano, un antiguo humedal, era como una trampa natural, los grandes bichos venían a comer atraídos con las pasturas o a beber agua y se encontraban con un piso muy blando y terminaban hundidos y muriendo en ese pantano, es como que fue una trampa que estuvo cazando animales durante cientos de años o miles”, subrayó.

Esta fósil fue retirado del lugar por Aguilar y Julio Simonini, otro de los paleontólogos del equipo, y deberá ahora ser tratado para retirar la capa de sedimentos que lo rodea, conocida como tosca, y esperan que una vez finalice este proceso, la cola, o tubo caudal, pueda ser expuesta en una de las salas del museo.

Los visitantes, que desde hace poco más de un mes pudieron volver a ingresar al museo tras más de 10 meses de cierre por la pandemia de coronavirus, podrán contemplar uno de los fósiles más antiguos de la región.

“De este género en particular, y de este momento del tiempo, este final de la Ensenadense, acá en la zona no existen piezas, las piezas que se han encontrado corresponden a un fechado entre 20 y 40 mil años, mucho más modernas”, concluyó Aguilar.

EFE

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