¿Qué hacer si se sufre una insolación o una deshidratación por el calor extremo?

El intenso verano que agobia por estos días a varias regiones colombianas puede ser una época de riesgo para la salud si no se toman las medidas adecuadas para protegerse del calor, especialmente durante las horas de altas temperaturas que se registran con más frecuencia e intensidad debido al cambio climático.

El calor excesivo puede provocar diversos problemas de salud, como golpes de calor, insolaciones, deshidrataciones, quemaduras solares, fatiga, mareos, dolores de cabeza, náuseas, calambres musculares e incluso alteraciones del ritmo cardíaco.

Estos problemas pueden afectar a cualquier persona, pero son más graves en los grupos más vulnerables, como los niños, los ancianos, las personas con enfermedades crónicas, las embarazadas y las personas que trabajan al sol.

Consejos prácticos para mantenerse fresco e hidratado durante las olas de calor por el clima extremo

Por eso, es importante seguir una serie de consejos para prevenir y tratar estos problemas y mantenerse fresco e hidratado durante la ola de calor. Aquí te los resumimos:

– Evita la exposición directa al sol entre las 12 y las 16 horas, que son las más calurosas del día. Busca la sombra, usa sombrero, gafas de sol y ropa ligera y de colores claros. Aplica protector solar con un factor de protección adecuado a tu tipo de piel y renuévalo cada dos horas o después de bañarte.

– Bebe abundante agua y líquidos sin alcohol ni cafeína, que pueden aumentar la pérdida de líquidos. No esperes a tener sed para beber y evita las bebidas muy frías o azucaradas, que pueden causar malestar estomacal.

– Come alimentos frescos y ligeros, como frutas, verduras, ensaladas, gazpachos o yogures. Evita las comidas copiosas, grasas o picantes, que pueden dificultar la digestión y aumentar la temperatura corporal. Prefiere los alimentos ricos en agua y sales minerales, como el melón, la sandía, el tomate o el pepino, que ayudan a reponer los líquidos perdidos por el sudor.

– Refresca tu cuerpo con duchas o baños de agua templada o fría. Evita los cambios bruscos de temperatura, como entrar en un lugar con aire acondicionado después de estar al sol. Si tienes síntomas de insolación o deshidratación, como piel roja y seca, fiebre alta, pulso rápido y débil, confusión o pérdida de conciencia, busca ayuda médica inmediata y trata de bajar tu temperatura con paños húmedos o hielo en las axilas, la nuca y las ingles.

– Adapta tu hogar y tu trabajo al calor. Cierra las ventanas y las persianas durante el día para evitar que entre el sol y ábrelas por la noche para ventilar. Usa ventiladores o aire acondicionado si los tienes, pero no lo pongas a una temperatura muy baja ni lo dirijas directamente a tu cuerpo. Si no tienes estos aparatos, puedes humedecer las cortinas o colocar un recipiente con agua fría delante del ventilador para crear una corriente de aire más fresca. Si trabajas al aire libre, protégete del sol y descansa con frecuencia en lugares frescos y sombreados. Bebe agua con regularidad y evita el esfuerzo físico excesivo.

Siguiendo estos consejos podrás disfrutar del verano sin poner en riesgo tu salud. Recuerda que el calor es un factor de estrés para el organismo y que debes cuidarte y cuidar de los demás, especialmente de los más vulnerables. Y si tienes alguna duda o consulta, no dudes en contactar con tu centro de salud o con el servicio de emergencias.

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