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Medio Ambiente

Científicos reclaman políticas globales para proteger la biodiversidad del suelo

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Aunque albergan una cuarta parte de todas las especies, los suelos y su biodiversidad son reiteradamente excluidos de las políticas internacionales de conservación. Hoy un grupo internacional de científicos reclama en un artículo en la revista Science medidas para proteger estas riquezas subterráneas que son esenciales para los ecosistemas terrestres.

“Es ahora o nunca. Nuestros suelos se degradan a gran velocidad. Grandes extensiones sometidas a la agricultura intensiva reciben dosis excesivas de fertilizantes y pesticidas, son compactados, se sellan con edificios e infraestructuras o son expuestos a los fenómenos erosivos causados por el viento y el agua”, denuncian los científicos en el texto.

Además, el calentamiento global los está sometiendo a una degradación adicional. Se estima que cada año se pierden 24.000 millones de toneladas de suelo fértil en el mundo, lo que pone en peligro el importante papel que los suelos juegan en la regulación del clima, el aporte de agua limpia o la protección frente a plagas y enfermedades, recuerdan.

Pero, ¿qué tienen los suelos que los hacen tan importantes? Los suelos son el hábitat más diverso de la tierra y cada gramo contiene millones de células y miles de especies de microorganimos, es la “biodiversidad edáfica”, un conjunto de organismos que, “en silencio y escondidos, realizan servicios vitales para los seres que viven encima de ellos”, detalla Carlos Guerra, investigador de la Universidad de Leipzig y quien encabeza el artículo.

Las galerías subterráneas que fabrican las lombrices de tierra, por ejemplo, son esenciales para el funcionamiento de los ecosistemas porque modifican las propiedades hídricas del suelo, ayudan a las plantas y, con su actividad orgánica, generan numerosos nutrientes.

Pero, además, los suelos son “el reservorio de carbono más importante del planeta, después de los océanos, y, por tanto, esenciales para mitigar el cambio climático global”, añade Guerra.

Sin embargo, pese a todo ello, “la mayoría de los organismos del suelo no tienen una figura de protección, en parte porque desconocemos su estado de conservación”, explica a Efe Manuel Delgado Baquerizo, investigador de la Universidad Pablo de Olavide, en la ciudad española de Sevilla (sur), y uno de los firmantes del artículo.

En España, sin ir más lejos, “su gestión es compleja y tiene muchas aristas”, advierte.

“En la mayoría de los casos, el suelo y sus organismos se gestionan de forma indirecta. Por ejemplo, en ecosistemas naturales protegidos como los parques naturales, la gestión recae en las agencias medioambientales de las comunidades autónomas o a nivel estatal, pero, dado que el suelo es esencial para la producción de alimentos, en muchos casos su gestión se lleva a cabo a escala muy local por los agricultores y la industria alimentaria”, explica Delgado Baquerizo.

La biodiversidad del suelo tiene otro enemigo: “desconocemos su estado de conservación”, y eso dificulta su protección, avisa Delgado Baquerizo.

“Sabemos, por ejemplo, que el lince ibérico se encuentra en peligro de extinción, pero este tipo de información no existe para la inmensa mayoría de los organismos del suelo”, por eso, el artículo de Science hace un llamamiento a los 196 estados que están negociando la nueva estrategia para la protección de la biodiversidad en el marco del Convenio sobre Diversidad Biológica (CDB) de Naciones Unidas.

Además, los investigadores proponen la creación de una red de monitoreo global basado en muestreos estandarizados que ayude a conocer el estado global de la biodiversidad del suelo.

“El monitoreo y la conservación de la biodiversidad del suelo es la mejor estrategia para poder alcanzar los objetivos de sostenibilidad incluidos en la agenda 2030 y dirigidos a áreas tan relevantes como el clima, protección de los alimentos y la biodiversidad”, afirman.

Esta medida es particularmente evidente en las zonas áridas y semiáridas del planeta, que cubren más del 40 % de la superficie terrestre, pero donde su biodiversidad edáfica “apenas se ha estudiado”, lamenta Fernando T. Maestre, investigador de la Universidad de Alicante (este de España) y coautor del estudio.

Para recopilar datos globales del estado de los suelos y decidir qué regiones del mundo necesitan una protección más urgente, los autores han creado la red de seguimiento SoilBON, que proporcionará a los gestores y responsables políticos la información necesaria para apoyar la toma de decisiones.

Según explican, esto permitirá contar con un registro eficiente y hacer un seguimiento a largo plazo del estado global de los suelos, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que proporcionan y comprobar si las medidas de conservación que se implanten cumplen sus objetivos.

EFE

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Medio Ambiente

Revelan que el fondo marino estuvo habitado por gusanos depredadores gigantes

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Revelan que el fondo marino estuvo habitado por gusanos depredadores gigantes

Una investigación internacional en la que participa la Universidad de Granada (UGR) ha revelado que el fondo marino estuvo habitado por gusanos depredadores gigantes durante la Edad Miocena, desde hace 23 hasta hace 5,3 millones de años.

Los científicos han identificado una nueva traza fósil, restos indirectos de la actividad de animales como por ejemplo huellas de dinosaurios, excrementos fosilizados, nidos de insectos o madrigueras, relacionada con estos misteriosos animales, posibles ancestros del “gusano bobbit” que aún vive en la actualidad.

Estos organismos generadores de trazas pudieron haber colonizado el lecho marino del continente euroasiático hace unos 20 millones de años, y el hallazgo está basado en la reconstrucción de madrigueras gigantes observadas en sedimentos marinos de la edad Miocena del noreste de Taiwán, según ha informado este jueves la UGR.

El investigador del departamento de Estratigrafía y Paleontología de la UGR Olmo Míguez ha participado en este estudio, llevado a cabo en el marco de un proyecto financiado por el Ministerio de Ciencia y Tecnología de Taiwan.

Míguez y los demás investigadores reconstruyeron esta nueva traza fósil, a la que han bautizado como “Pennichnusformosae”.

La traza fósil consiste en una madriguera en forma de L, de aproximadamente 2 metros de largo y 2 o 3 centímetros de diámetro, por lo que el tamaño del organismo generador de esta traza debió ser análogo.

Esta morfología sugiere que las madrigueras probablemente estaban habitadas por gusanos marinos gigantes, como el gusano bobbit (Euniceaphroditois), que todavía se encuentra en la actualidad.

Los gusanos bobbit se esconden en madrigueras largas y estrechas dentro del lecho marino y se impulsan hacia arriba para agarrar presas con sus fuertes mandíbulas.

Los autores sugieren que, tras capturar a su presa y retraerse su madriguera para digerirla, se causaron distintas estructuras de colapso conservadas en “Pennichnusformosae”, que son indicativas de la alteración del sedimento que rodea la madriguera.

Aunque los gusanos marinos han existido desde principios del Paleozoico, sus cuerpos se componen principalmente de tejido blando y, por lo tanto, rara vez se conservan.

Se cree que la traza fósil descubierta en el estudio es la primera conocida de un depredador de emboscada, aquellos que esperan quietos a su presa, subterráneo.

Míguez apunta que este hallazgo proporciona una visión poco común del comportamiento de estas criaturas bajo el lecho marino, y además pone de manifiesto la utilidad del estudio de las trazas fósiles para entender el comportamiento de los organismos del pasado.

EFE

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Medio Ambiente

Emiratos apuesta por el hidrógeno para combatir el cambio climático

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Emiratos apuesta por el hidrógeno para combatir el cambio climático

Emiratos Árabes, el tercer mayor productor de crudo, ha presentado una ambiciosa agenda para combatir el cambio climático centrada en el desarrollo de alternativas de hidrógeno, pero también para convertirse en un importante exportador de este elemento químico.

“Con nuestra infraestructura y las grandes capacidades de captura, almacenamiento y uso de carbono (CCUS), creemos que podemos ser uno de los productores de hidrógeno azul de menor costo y más grandes del mundo”, dijo el martes el ministro de Industria y Tecnología Avanzada emiratí, Sultan al Jaber.

Esta semana, durante la cumbre de la Semana de la Sostenibilidad, Al Jaber, también director ejecutivo de la Abu Dabi National Oil Co. (ADNOC), dijo que su empresa también “está explorando la viabilidad de los mercados en Asia y Europa”, puesto que ya produce alrededor de 300.000 toneladas de hidrógeno al año.

REDUCIR EMISIONES SIN PRESCINDIR DEL CARBONO

De acuerdo con el ministro, la geología de Emiratos le permite al país extraer “uno de los hidrocarburos menos intensivos en carbono del mundo”, aunque aseguró que “no existe una forma creíble” de alcanzar los objetivos de reducción de emisiones sin capturar el carbono y almacenarlo.

El pequeño emirato del golfo Pérsico se ha marcado el objetivo de reducir sus emisiones en un 23,5 % para 2030 y en los últimos años las autoridades han estado invirtiendo en diferentes tecnologías para diversificar su economía y para reducir la huella de carbono en el proceso de producción energética.

Ejemplo de ello es el memorando firmado el pasado domingo entre ADNOC, el fondo soberano Mubadala y el holding ADQ de Abu Dabi para que la capital emiratí se convierta en el principal exportador de hidrógeno azul (el procedente del gas natural) y verde (producido a partir de fuentes de energía renovable).

EL DESIERTO APUESTA POR LAS RENOVABLES

A menos de una hora en coche de la capital se encuentra uno de los parques solares más grandes del mundo: Noor Abu Dhabi, unas instalaciones que cuentan con 3,2 millones de paneles solares y que empezaron a operar en 2019.

Se espera que el parque solar produzca suficiente energía diaria como para cubrir las necesidades de alrededor de 90.000 familias en todo el emirato.

Por su parte, el Departamento de Energía de Abu Dabi lanzó el miércoles, en el marco de la XI asamblea anual de la Agencia Internacional de las Energías Renovables (Irena) que se celebra esta semana en Emiratos, una iniciativa para la producción de energía a partir de residuos en la capital.

De la misma forma, el emirato de Dubái ha desarrollado su estrategia sostenible para 2050 con el objetivo de producir el 75 % de la energía de la ciudad a partir de fuentes renovables de cara a ese año.

Uno de los principales proyectos es el parque solar Mohamed bin Rashid Al Maktoum, con una capacidad planificada de 5.000 MW para 2030 con tecnologías tanto fotovoltaicas como de energía solar concentrada.

El martes el director ejecutivo de la Autoridad de Agua y Electricidad de Dubái, Saeed Mohamed al Tayer, dijo que la tasa de “energía limpia” de la ciudad creció un 9 % en 2020, mientras que las emisiones de carbono disminuyeron en un 22 % en 2019, un 6 % más del objetivo fijado para 2021.

Sin embargo, el ministro de Medio Ambiente emiratí, Abdalá Belhaif al Nuaimi, afirmó en su discurso de apertura de la asamblea de la Irena que el país todavía tiene “mucho trabajo por delante para alcanzar el nivel deseado de transición energética global que pueda ayudar a abordar de manera efectiva el desafío que representa el cambio climático”.

EFE

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Medio Ambiente

Científicos proponen nueva clasificación de la Antártida según la vegetación

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Científicos proponen nueva clasificación de la Antártida según la vegetación

Un equipo multidisciplinar de científicos españoles ha realizado un estudio bioclimático de la Antártida y ha propuesto una nueva clasificación del continente helado según su vegetación.

Los investigadores han corroborado que dentro de las condiciones gélidas de la Antártida existen contrastes muy importantes entre la zona continental y la Península Antártica, y a partir de los estudios florísticos y bioclimáticos que han realizado en la zona han planteado una nueva clasificación.

Los trabajos han sido realizados por investigadores de varias universidades españolas y los resultados se han publicado en la revista Plant Biosystems.

“El estudio supone un avance importante en la caracterización bioclimática de la Antártida, lo que ha permitido, junto con el estudio de la distribución de los vegetales que se desarrollan en estas áreas y su distribución, proponer una nueva división biogeográfica de la misma”, según Sara del Río González, investigadora del Departamento de Biodiversidad y Gestión Ambiental de la Universidad de León.

La investigación, que se realizó bajo la dirección del recientemente fallecido Salvador Rivas-Martínez, plantea que la Antártida tiene dos regiones biogeográficas: la Región Antártica y la Región Insular Subantártica.

La primera se ha dividido en tres provincias: Antártida marítima, Antártida occidental y Antártida oriental; por su parte, cuatro provincias integrarían ahora la Región Insular Subantártica: Falklandian-South Georgian, Kerguelenian, Macquarian y Aucklandian-Campbellian.

“Dentro de las condiciones gélidas de la Antártida, hay grandes contrastes entre las zonas menos extremas de la Península Antártica, con mucha más precipitación y temperaturas más suaves, y las de la Antártida continental, lo que explica las enormes diferencias en biodiversidad y biomasa vegetal que encontramos entre ambas zonas”, ha explicado Leopoldo García Sancho, investigador del Departamento de Farmacología, Farmacognosia y Botánica de la Complutense de Madrid.

Nueva clasificación de la Antártida

García Sancho ha apuntado, como diferencias ya conocidas anteriormente, que en la Península Antártica y en las islas adyacentes la biodiversidad de líquenes se acerca a las 400 especies y la de musgos a 100, mientras que en la Antártida continental los líquenes apenas alcanzan las 100 especies y los musgos 20.

Para llevar a cabo el estudio bioclimático se aplicaron los modelos y los criterios propuestos por el profesor Rivas-Martínez y sus colaboradores en 2011.

Se analizaron para ello los datos de 57 estaciones meteorológicas representativas de la Antártida y de las islas subantárticas y de otras 16 estaciones localizadas en áreas vecinas de América del Sur, Nueva Zelanda y Australia.

El análisis florístico se realizó a partir de la información existente en diversas bases de datos, citas de herbario y del conocimiento, especialmente las citadas por el profesor Leopoldo García Sancho, participante en varias expediciones a la Antártida, ha informado la Universidad Complutense.

Además de la Complutense y la Universidad de León, en el estudio sobre la nueva posible clasificación han participado el Centro de Investigaciones Fitosociológicas, la Universidad de Oviedo, la Universidad de Granada y la Universidad de Valencia.

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