Taylor Swift y los vuelos privados: ¿un lujo contaminante?

La cantante Taylor Swift ha sido criticada por el uso frecuente de jets privados, una de las formas de viajar más contaminantes. La artista, que podría volar unos 22.000 kilómetros este fin de semana para ver a su novio en el Super Bowl, ha vendido uno de sus aviones y ha comprado bonos de carbono para compensar sus emisiones. Sin embargo, los ambientalistas piden medidas más drásticas para frenar el impacto de los multimillonarios en el cambio climático.

Taylor Swift es una de las celebridades más exitosas y populares del mundo, pero también una de las que más contamina con sus vuelos privados. La cantante, que tiene una fortuna estimada en 400 millones de dólares, posee varios jets privados que usa para viajar por el mundo, ya sea por trabajo o por placer.

Según un reporte de Yard, publicado en junio de 2022, Taylor Swift fue la famosa que más emisiones de carbono provocó con sus vuelos privados ese año. La estrella pop voló 170 veces entre el 1 de enero y el 19 de julio de 2022, lo que equivalió a pasar casi 16 días en el aire. Sus emisiones totales fueron de 8.293 toneladas de carbono, más de mil veces más que las de una persona promedio.

Los vuelos privados son considerados una de las formas de viajar más contaminantes, ya que producen nueve veces más carbono por pasajero que los vuelos comerciales, según una investigación del University College London. Además, los aviones privados suelen volar con menos ocupantes y a menudo realizan trayectos cortos que podrían hacerse por otros medios de transporte menos dañinos para el medio ambiente.

Taylor Swift no es la única que recurre a los jets privados para sus desplazamientos. Según The Guardian, que hizo un seguimiento a los viajes privados de unas 200 celebridades, empresarios y multimillonarios entre enero de 2022 y noviembre de 2023, este grupo realizó 44.739 vuelos, que dejaron una huella de carbono equivalente a las emisiones de casi 40.000 británicos.

Entre los más contaminantes se encuentran el ucraniano Leonard Blavatnik, el magnate Rupert Murdoch y su familia, y el ex CEO de Google Eric Schmidt. También destaca el caso de Elon Musk, dueño de Twitter, Tesla y SpaceX, que tomó un vuelo en jet privado cada dos días en 2022, generando más de 2.000 toneladas de emisiones de dióxido de carbono.

La presión contra Taylor Swift y los millonarios
El uso de los jets privados por parte de los ricos ha generado una fuerte polémica en los últimos años, especialmente por la emergencia climática que vive el planeta. Muchos activistas y organizaciones han denunciado la irresponsabilidad y la hipocresía de los multimillonarios, que se benefician de un sistema que contribuye al calentamiento global y que afecta sobre todo a los más pobres y vulnerables.

Uno de los que ha difundido los datos sobre los vuelos privados de los famosos es Jack Sweeney, un estudiante de la Universidad de Florida Central, que creó varias cuentas en X (antes Twitter) para rastrear los aviones y helicópteros de cientos de multimillonarios y celebridades. Sweeney utiliza datos públicos de la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos y el aporte de aficionados que siguen las señales que transmiten los aviones.

Su iniciativa le valió un lugar en la lista de Forbes sobre personajes influyentes menores de 30 años, pero también le trajo problemas legales. Tanto Taylor Swift como Elon Musk han amenazado con demandarlo por considerar que su actividad supone un acoso y un riesgo para su seguridad. Musk llegó a ofrecerle 5.000 dólares para que cerrara la cuenta @ElonJet, pero Sweeney le pidió 50.000. Al final, Musk compró la red social en octubre de 2022 y eliminó el perfil, aunque luego lo restableció con la condición de que no publicara información en tiempo real.

Taylor Swift, por su parte, ha cambiado su comportamiento tras las críticas por el uso de sus jets privados. Según The Guardian, la cantante pasó de tener una frecuencia promedio de vuelos de 19 veces al mes a principios de 2022, a un poco más de dos vuelos al mes el año pasado. Además, vendió uno de sus aviones, un Dassault Falcon 900 que tenía desde 2009, y compró más del doble de los bonos de carbono necesarios para compensar el impacto ambiental de sus vuelos.

Los bonos de carbono son una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero mediante la inversión en proyectos que las compensen, como la reforestación o la captura de CO₂. Sin embargo, algunos ambientalistas consideran que esta medida no es suficiente y que se trata de una estrategia de greenwashing o ecopostureo, que permite a los contaminadores seguir con su estilo de vida sin asumir su responsabilidad.

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Por eso, algunos activistas, como Greta Thunberg, piden medidas más drásticas, como la prohibición total de los jets privados o la imposición de impuestos más altos a los ricos para financiar la transición ecológica. Según la Agencia Internacional de Energía, el 10 % más rico de la población en muchos países causa hasta 40 veces más emisiones de carbono que el 10 % más pobre. Por lo tanto, la denuncia contra Taylor Swift y otros personajes como Elon Musk es una forma de evidenciar el reparto de responsabilidades a nivel global y de exigir acciones urgentes para frenar el cambio climático.

El año pasado cerró como el más caluroso de la historia. Se estima que en 2024, por primera vez, el planeta supere momentáneamente los 1,5 grados de calentamiento. La emergencia climática nunca había sido tan grave como ahora.

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