El Gobierno colombiano y disidencia de las FARC empiezan a andar un escarpado camino hacia la paz

El Gobierno colombiano y el Estado Mayor Central (EMC), principal disidencia de las ya disueltas FARC, darán este domingo oficialmente el primer paso para avanzar en el camino de la paz con la instalación de la mesa de diálogo y se espera que comience un incierto cese de al fuego que llegan en medio de ataques por las dos partes y un ambiente de disputa.

Tibú, epicentro del convulso Catatumbo (fronterizo a Venezuela), es el lugar elegido para este simbólico comienzo de unas negociaciones que se auguran complejas. Este municipio, muy azotado por la violencia, tiene una gran presencia de grupos armados, no solo el EMC sino también el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y grupos delincuenciales.

El EMC, disidencia formada antes de la firma de la paz con las FARC, agrupa a unas 3.400 personas en varios frentes liderados por alias “Iván Mordisco”. Este grupo ya había pactado un cese al fuego con el Gobierno a principios de año que se iba a extender hasta junio, pero fue roto de forma parcial en mayo en cuatro departamentos después de que las disidencias asesinaran a cuatro menores indígenas a los que antes habían reclutado.

No fue el único encontronazo que tuvieron ambas partes. La instalación de la mesa de diálogo estaba prevista para mayo, así lo anunció la guerrilla en un macroevento en el que se dio un baño de masas y mostró músculo, pero finalmente se aplazó.

Y ahora llega en un incierto camino donde las últimas semanas las disidencias han emprendido una ofensiva con ataques y atentados contra la fuerza pública sobre todo en el departamento del Cauca y las fuerzas públicas también han desarrollado varios operativos contra las actividades ilícitas del grupo que llevó al anuncio el viernes de que el Ejército había abatido a alias “Gato”, del frente “Carolina” Ramírez, señalado de asesinar a los cuatro menores indígenas.

Cauteloso optimismo

Será el segundo proceso de negociación de paz del Gobierno de Gustavo Petro, después de que el año pasado arrancara un diálogo con la guerrilla del ELN, que ya ha tenido varias rondas en las que se han alcanzado acuerdos humanitarios, de participación ciudadana y un cese el fuego bilateral.

A pesar de las turbulencias, el ambiente de Tibú es de un cauteloso optimismo, con las calles recién pintadas, un coliseo listo para acoger a las dos delegaciones y camionetas circulando por las calles con música y mensajes que anuncian el arranque mañana del diálogo, tan esperado por las comunidades afectadas por el conflicto.

Para la delegación del Gobierno, “en el ambiente se respira paz”, en palabras de Gloria Quiceno. “Lo llena a uno de esperanza, desde la comunidad la gente lo que quiere es la paz”, dijo la integrante de la delegación, que destacó que va a haber una actividad cultural y artística esta tarde.

Por su parte, el vocero de la delegación del EMC, Andrey Avendaño, que ya se encuentra en Tibú, se mostró “optimista” a pesar del cruce de acusaciones, aunque mandó un mensaje: “Tenemos que empezar cumpliendo lo que hemos firmado previamente”, recordando el acuerdo de Playa Rica, adoptado hace unas semanas y que hablaba del comienzo formal de los diálogos y en paralelo también del cese al fuego.

Cómo llegan a la instalación

El pasado 19 de septiembre, en esta zona rural del municipio de Suárez, en el departamento del Cauca (suroeste), ambas delegaciones anunciaron públicamente que habían llegado a un acuerdo para instalar la mesa de negociación y para un cese el fuego bilateral de 10 meses de duración, anuncios que fueron bien recibidos entre las comunidades.

No obstante, y tan solo 24 horas después, una de las estructuras del EMC puso un carro bomba -al que siguió la detonación de un artefacto similar dos días después- en el Cauca que mató a dos personas y puso en duda la voluntad de paz que el grupo armado había proclamado.

El Gobierno y disidencias de las FARC acuerdan instalar una mesa de diálogo aún sin fecha
Desde entonces, la tensión entre las dos partes ha ido escalando, con acusaciones de ambas partes de estar incumpliendo los acuerdos alcanzados y con la incertidumbre hasta el último momento de si el evento de este domingo se celebrará y con qué garantías de cumplimiento -del cese el fuego y de unas negociaciones reales-.

El EMC critica que el Gobierno no respondió a su acción de declarar un cese de hostilidades unilateral que abarcaba el tiempo restante entre el anuncio de la instalación y el comienzo del cese el fuego bilateral, mientras que el Gobierno ha arremetido contra el grupo armado por sus acciones violentas.

Este mismo viernes, tras un Consejo de Seguridad en el vecino municipio de Ocaña, las Fuerzas Militares aseguraron que seguirán las operaciones ofensivas contra el EMC. La gran expectativa generada por las negociaciones de paz se ha ido desinflando con cada choque entre el Gobierno y el EMC.

Pero en medio de tanta tirantez e incertidumbre sobre el proceso que arranca este domingo, las comunidades de Tibú y de todos los rincones de Colombia que viajaron hasta el Catatumbo se muestran con esperanza ante este momento “histórico” que podría suponer un respiro para las poblaciones más afectadas por la violencia.

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EFE