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Medio Ambiente

BBVA Fiduciaria lanza un fondo de inversión para conservar páramos en Colombia

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BBVA Fiduciaria presentó este martes un fondo de inversión para la conservación de los páramos en Colombia con el cual destinará el 25 % del recaudo por sus comisiones de administración a preservar estos ecosistemas en el país.

“Vamos a donar el 25 % a los proyectos de sostenibilidad, es un fondo que estará 100 % a la vista, estará disponible para los clientes al momento que lo quieran”, expresó el gerente general de BBVA Fiduciaria, Mauricio Wandurraga, en una conferencia de prensa.

El “Fondo Páramo” se abre con 20.000 pesos (unos 5,4 dólares) y los interesados podrán hacer aportes desde 10.000 pesos (unos 2,7 dólares) en el momento en el que lo deseen.

“En BBVA estamos comprometidos con el desarrollo social y ambiental del país y, en ese sentido, estamos dando un paso más allá con el anuncio de este ‘Fondo Páramo’ con el cual buscamos aportar a la conservación de un recurso vital como lo es el agua”, afirmó Wandurraga.

Agregó: “En los páramos nacen las principales estrellas fluviales del país de las cuales depende el 85 % del líquido que destinamos para nuestro consumo, riego y generación de electricidad. El agua es importante para la vida y también como recurso económico e industrial y de ahí la urgencia por aunar esfuerzos para cuidar de estos ecosistemas”.

El fondo está dirigido a inversionistas con un perfil moderado y los recursos estarán invertidos en activos de renta fija local a largo plazo.

Igualmente será de liquidez a la vista, lo que le permitirá a los clientes retirar los recursos en el momento en que lo deseen.

“Nuestra meta es llegar en el primer año a más de 150.000 millones de pesos (unos 41 millones de dólares) en activos administrados, que nos permitan aportar de manera importante a esta iniciativa de preservación de los páramos y convertirnos en referentes de iniciativas comprometidas con la sostenibilidad”, agregó el ejecutivo.

Los páramos se extienden por 12 de los 32 departamentos del país y abastecen acueductos para más de 12 millones de habitantes de capitales como Bogotá, Medellín, Cali, Villavicencio y Bucaramanga, así como a 138 municipios y decenas de acueductos de caseríos.

EFE

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Medio Ambiente

La escasez de agua para 3.200 millones de personas, un desafío mundial

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Unos 3.200 millones de personas viven en áreas agrícolas con gran escasez de agua, y de ellas 1.200 millones, aproximadamente una sexta parte de la población mundial, habita zonas con limitaciones severas, lo que supone un desafío clave para lograr el desarrollo sostenible.

Así lo señala el informe de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) titulado “El estado mundial de la agricultura y la alimentación 2020”, sobre la escasez de agua en todo el mundo, que advierte de que sin una “acción urgente” para garantizar una gestión sostenible del agua será imposible cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) relacionados con este recurso.

Y es que el agua sustenta muchos de los ODS, no solo el sexto, que busca “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”, sino también el de lograr el Hambre Cero y la seguridad alimentaria, entre otros.

El informe muestra que lograr estos objetivos para 2030 será “un desafío”: el mundo todavía tiene diez años para lograr estos objetivos, pero solo podemos tener éxito si hacemos un uso mejor y más productivo de nuestros limitados recursos hídricos, tanto de agua dulce como de lluvia”, señala el director general de la FAO, QU Dongyu.

De los 1.200 millones de personas que viven en las zonas más críticas por la falta de agua, 520 millones viven en zonas rurales, y 660 millones en pequeños centros urbanos rodeados de tierra agrícola.

El informe señala que, con el crecimiento de la población, los recursos de agua dulce disponibles por persona han disminuido en más del 20 por ciento en las últimas dos décadas.

Esto es particularmente grave en África del Norte y Asia Occidental, donde el agua bebible per cápita ha disminuido en más del 30 por ciento y donde la media anual por persona apenas llega a los 1.000 m3, el umbral que se considera de escasez aguda.

UN RECURSO IMPRESCINDIBLE CADA VEZ MÁS ESCASO

Y a medida que aumenta la demanda, este preciado recurso natural se vuelve cada vez más escaso, la competencia se intensifica y el exceso de extracciones de agua amenaza los ecosistemas.

El desarrollo socioeconómico impulsa la demanda de agua, pues a medida que aumentan los ingresos, la urbanización y los estándares nutricionales, la gente avanza hacia más dietas intensivas en agua y tierra, en particular el consumo de más carne y productos lácteos.

Uno de los mensajes que se lanzan es que la agricultura es fundamental para el desafío de mejorar la sostenibilidad del uso del agua, ya que es, con diferencia, el mayor usuario de este imprescindible elemento.

La agricultura de regadío representa más del 70 por ciento de los extracciones de agua a nivel mundial y aunque la de secano está llamada a complementar esta escasez de recursos hídricos. El agua de lluvia también es limitada y el cambio climático ya está perturbando seriamente los patrones de lluvia.

En el informe se estudian oportunidades para la gestión hídrica en todo el mundo, desde planes de incentivos y fijación de precios hasta técnicas innovadoras de recolección, almacenamiento y riego.

Los productores –muchos de ellos pequeños agricultores– que trabajan en 128 millones de hectáreas (el 11 por ciento) de tierras de cultivo de secano afectadas por sequías recurrentes puede beneficiarse enormemente de las técnicas de recolección y conservación de agua, se señala.

Según una estimación, estas prácticas podrían aumentar la producción de kilocalorías de secano hasta en un 24 por ciento y, si se combinan con la expansión del riego, en más del 40 por ciento.

Para los pastores que trabajan en 656 millones de hectáreas (o el 14 por ciento) de pastizales afectados por la sequía, una variedad de medidas agrícolas pueden amortiguar el impacto de la sequía y mejorar la productividad del agua.

LAS PLANTAS DESALADORAS AYUDAN A LA AGRICULTURA

Y en cuanto a los 171 millones de hectáreas (o el 62 por ciento) de las tierras de cultivo de regadío del mundo en condiciones altas o muy altas de estrés hídrico, se deben incentivar prácticas que aumentan la productividad del agua, incluyendo la rehabilitación y modernización de las infraestructuras de regadíos existentes y la adopción de tecnologías innovadoras.

Con estas técnicas, se calcula que, por ejemplo, en el África subsahariana, las áreas de regadío pueden aumentar a más del doble para 2050.

La FAO considera que invertir en fuentes no convencionales de agua, como la reutilización del agua y la desalinización, puede compensar la escasez, pero se advierte de que las innovaciones deben ser económicamente eficientes, socialmente aceptables y ambientalmente sostenibles.

Sobre la desalinización, sus costes han sido siempre el principal obstáculo para su aplicación en agricultura, pero gracias al aumento de la demanda y los avances tecnológicos estos han caído dramáticamente, añade el estudio.

Como ejemplo de buena relación entre costes y beneficios se menciona que las plantas desaladoras en países como Australia, China, México, Marruecos y España, ya son rentables utilizando agua desalada para la agricultura.

EFE

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Medio Ambiente

Detectan microplásticos en agua dulce en la Antártida

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Antártida

Un equipo de investigadores españoles ha detectado por primera vez la presencia de microplásticos en el agua dulce de un área protegida de la Antártida.

Los resultados de una investigación que han liderado científicos de la Universidad Autónoma de Madrid han confirmado la presencia de fragmentos contaminantes de poliéster, acrílico y teflón, con tamaños menores a cinco milímetros y distintas formas y colores.

Hasta ahora se sabía que los microplásticos (fragmentos de plástico menores a 5 milímetros) habían llegado al mar, a los ríos y a los suelos de gran parte del planeta, pero los investigadores no esperaban encontrarlos en uno de los lugares más prístinos del planeta.

Un estudio reciente, realizado por investigadores de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), del Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Universidad de Alcalá, ha descrito la presencia de microplásticos de poliéster, acrílico y teflón en la Península de Byers (Isla Livingston, Antártida).

Los resultados, que se han publicado en el Marine Pollution Bulletin, han revelado que los microplásticos encontrados tenían dimensiones de entre 0.4 y 3.5 milímetros, así como distintos colores y formas (fibras y films).

Se trata de una zona de la Antártida que ha estado bajo distintas figuras de protección ambiental desde 1966 y cuyo acceso está muy restringido, y a la que solo se puede acceder por motivos científicos y con un permiso de la autoridad antártica y en grupos pequeños, han recordado los investigadores.

De hecho, en las últimas décadas solo han accedido a esta región un número muy limitado de científicos y por causas muy justificadas, ha informado la Universidad Autónoma en una nota difundida hoy.

La investigación se realizó en uno de los arroyos de agua dulce que circulan en esta región en los meses de verano.

Los científicos, ha informado la Universidad, se aseguraron de que nadie pasaba por las proximidades del arroyo en todo su recorrido durante la duración del experimento, y utilizaron redes para filtrar el agua del arroyo.

Los resultados han hecho a los científicos preguntarse si queda algún rincón del planeta donde los microplásticos todavía no hayan llegado. “Aún queda mucho trabajo por hacer para entender cómo son transportados hasta allí, pero sabemos de dónde vienen; de las actividades que todos nosotros realizamos”, han señalado en la nota de prensa.

Parte de los microplásticos que acaban en todos los rincones del planeta se forman a partir de la degradación de los plásticos de mayor tamaño que se desechan de una forma incorrecta.

Han incidido además en la importancia de evitar que los plásticos lleguen al medio ambiente para evitar también que los microplásticos alcancen los pocos lugares vírgenes que quedan en el planeta.

“El plástico no es malo, pero está hecho para durar. Sin embargo, una parte importante del que empleamos en nuestro día a día es de un solo uso. Está en nuestra mano reducir, en la medida de los posible, el consumo de plásticos de un solo uso, especialmente aquellos empleados en embalajes”, han concluido los investigadores.

EFE

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Medio Ambiente

Investigadores proponen medidas para evitar que la covid-19 llegue a la Antártida

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Antártida - covid-19

Investigadores de varios países del mundo han propuesto un conjunto de medidas para evitar que el coronavirus responsable de la covid-19 llegue a la Antártida e infecte a la fauna del continente.

Actualmente la Antártida es el único lugar del planeta al que no ha llegado la covid-19, pero se desconocen los efectos que el virus podría tener sobre su delicada fauna, según ha alertado un grupo de investigadores de varias instituciones científicas, entre ellas el Museo Nacional de Ciencias Naturales del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (MNCN/CSIC).

¿Qué pasaría si la covid-19 infectara a especies como las ballenas, los pingüinos o las focas de la Antártida? es la pregunta que se hicieron investigadores del grupo de trabajo de seguimiento de la salud de la vida silvestre antártica del Comité Científico para la Investigación de la Antártida (SCAR).

Los investigadores, ha subrayado hoy el Museo Nacional de Ciencias Naturales, han subrayado que la covid-19 es muy contagiosa, y que igual que ha pasado por zoonosis de una especie animal al ser humano, podría hacer el recorrido contrario, y pasar del hombre a la fauna.

El equipo de investigación ha analizado qué posibilidades existen de que la enfermedad llegue y se expanda por el continente antártico a través de las actividades relacionadas con la investigación y el turismo, y ha propuesto medidas para evitarlo.

Los datos de los primeros análisis sugieren que los cetáceos tienen gran riesgo de infección, mientras que el riesgo en las focas o las aves parece menor.

“Hemos evaluado el riesgo de transmisión inversa, de humanos a animales, en la fauna antártica considerando la información disponible sobre la susceptibilidad de los hospedadores, las dinámicas de infección entre humanos así como las interacciones que se producen entre seres humanos y la fauna antártica”, ha explicado el investigador del MNCN Andrés Barbosa.

Las condiciones ambientales del continente helado son “a priori” favorables para la estabilidad y la propagación del virus, según Barbosa, y ha observado que las instalaciones cerradas de las bases donde conviven los investigadores o las embarcaciones que utilizan, así como los cruceros turísticos, podrían favorecer la transmisión entre humanos y, en función de sus movimientos entre diferentes localidades, el virus podría esparcirse fácilmente por todo el continente.

El grupo de mayor riesgo, según los primeros estudios, sería el de los equipos de investigación que entran en contacto con la fauna, mientras que los turistas o el personal de apoyo solo suponen un riesgo significativo cuando se aproximan a menos de cinco metros de la fauna antártica, aunque ese acercamiento, dadas las normativas que rigen en el continente helado, no debería producirse en ningún caso.

Entre las medidas propuestas por los investigadores se encuentra la realización de pruebas PCR y la cuarentena de las personas que vayan a visitar el continente, el confinamiento de las personas con síntomas o el uso de gel hidroalcohólico y la desinfección de todo el material textil y de manejo, cada vez que se tenga contacto con la fauna.

Durante el manejo de animales debe ser obligatorio el uso de gafas, guantes y equipos de protección, y han incidido también en que el material de trabajo nunca se deje desatendido, para evitar que la fauna pueda acercarse a él, y limitar al máximo el tráfico de personas entre las diferentes bases o barcos.

EFE

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